16 de febrero 2004 - 00:00
“Es más desigualdad entre las provincias”
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Los efectos del tarifazo, por definición arbitrario por las diferencias mencionadas, a corto plazo resultarán insoportables para una larga cadena cuyos eslabones más débiles son las pymes, los usuarios de servicios y los consumidores. Todo ello, sin contar la espiral inflacionaria que puede desatarse.
El argumento de la Nación de que existen en el NOA más costos de transporte y de valor agregado resulta patético. Los autores de esos razonamientos, que por su inconsistencia terminan produciendo vergüenza ajena, tal vez quieran convencernos de que el hecho de ser Salta la segunda productora de gas natural, después de Neuquén, es una maldición de la naturaleza y no un privilegio del que los habitantes de este suelo deberían ser los primeros beneficiarios.
Disparidad
Lo que ocurre en el fondo, al margen de los malabarismos conceptuales que pretenden justificar lo injustificable, es que la relación de fuerzas en la Argentina del siglo XXI entre el interior y Buenos Aires sigue siendo irritantemente despareja, como lo ha sido sin interrupción desde el fondo de la historia.
A poco que se analice la situación, se verá que ésta no es sino un calco, en el campo energético, de lo que ocurre desde hace varios años con el régimen de coparticipación federal. Un sistema intrínsecamente injusto ha terminado por generar en la práctica dos países que no se reconocen: una región sur privilegiada y un interior empobrecido que empeña sus mejores energías en un desigual combate por el desarrollo.
Sin embargo, esa asimetría en el reparto de los bienes comunes no ha producido un polo pujante de crecimiento en la región más favorecida. Por el contrario, sólo ha servido para fabricar esos miles y miles de pobres de toda pobreza que se hacinan en el conurbano bonaerense, llegados durante años desde provincias exhaustas en busca de un destino mejor.
La injusticia del designio metropolitano, la torpeza de los argumentos esgrimidos y el inaceptable desconocimiento de la realidad productiva de las provincias del NOA están siendo rechazados de plano, en estas horas, por la región. En un legítimo reflejo de autodefensa, el NOA no acepta el trato discriminatorio que se le quiere aplicar».




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