25 de octubre 2012 - 23:38

Espora: marinos, apurados para abandonar Sudáfrica

El comandante de la corbeta ARA Espora, capitán de fragata Daniel Finardi y su tripulación trabajan a destajo para poner a punto la nave y partir lo antes posible del muelle de Simonstown, asiento de la base principal de la Armada de Sudáfrica. No está despejado el riesgo de un embargo pretendido por el fondo buitre NML del magnate Paul Singer contra el navío que está en reparaciones, sin fecha cierta de partida. Se presume que NML maneja datos del movimiento de los buques de la Armada Argentina en el extranjero, cuándo y dónde van al amarre.

La información sobre el arribo de la corbeta Espora al puerto sudafricano era de dominio público, apareció en varios medios de prensa, entre ellos la página oficial de la Marina sudafricana, antes de que se conocieran las fallas mecánicas que la obligaron a prolongar 15 días, hasta ahora, su estadía en muelle.

La llegada a Simonstown se produjo el 9 de octubre, estaba planificado tomar puerto al término de las ejercitaciones navales denominadas Atlasur IX que se cumplieron junto a la fragata Uruguay de la Armada uruguaya, la fragata Barroso de la Marina brasileña y la fragata SAS Amatola de los anfitriones sudafricanos. El cronograma oficial establecía que luego de Atlasur IX, la corbeta Espora iba a permanecer en Sudáfrica para sumarse por primera vez al ejercicio naval Ibsamar III, entre el 10 y 26 de octubre, junto a los marinos de Brasil, Sudáfrica y la India, en esa misma zona del Atlántico sur. Las etapas preveían también una estadía en el puerto de Ciudad del Cabo durante el fin de semana del 20 al 21 de octubre pasado para permitir visitas del público. Por la avería, la corbeta quedó fuera del operativo Ibsamar III.

Esa ejercitación internacional fue autorizada en el marco de la Ley Nº 26.772 sobre salida y entrada de tropas nacionales entre septiembre de 2012 y agosto de 2013 que sancionó el Congreso en la sesión del 10 de octubre pasado.

El embajador argentino en Pretoria, Carlos Sersale di Cerisano, conocía la agenda y los días de puerto de la corbeta Espora, la ejercitación Ibsamar III forma parte de la política del Gobierno de abrirse al Asia.

El antecedente -en el área de la defensa- fue la resolución firmada en conjunto en 2007 por los entonces ministros de Defensa Nilda Garré, y de Relaciones Exteriores Jorge Taiana que establecía la creación de agregadurías de Defensa en India, Australia, Corea del Sur y Japón. El secretario de Asuntos Internacionales del ministerio de Defensa, Alfredo Forti, viene impulsando desde la gestión de Garré la inclusión de la Armada en la maniobra trilateral con India, Brasil y Sudáfrica, objetivo que se cumplió este año.

«Estamos atentos a que no tenga ningún tipo de problema, y que no sea objeto de ninguna decisión arbitraria, infundada judicialmente como lo ha sido en Ghana (la fragata Libertad)», dijo ayer el ministro Arturo Puricelli en una entrevista de Radio 10. Dos equipos jurídicos elaboran soluciones preventivas para blindar la corbeta, el de la Cancillería liderado por Susana Ruiz Cerruti y el del Ministerio de Defensa.

Apresar un buque artillado, de casco gris, de inconfundible identidad como navío de guerra, parece poco probable. La suerte que corrió la fragata Libertad en Ghana no aleja el fantasma, quedó cautiva a pesar de que también está amparada por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CDM) que en su artículo 292 establece que los buques de guerra y otros buques de Estado destinados a fines no comerciales están protegidos por inmunidad soberana y, en consecuencia, son libres de requisas y embargos.

Habría otra salida en estudio, una medida cautelar promovida en un tribunal contencioso administrativo federal ante la «presunción grave, precisa y concordante» sobre la intención del fondo NML.

El fundamento técnico es una «acción declarativa de certeza» para que el tribunal que entienda en el planteo afirme la condición de inembargable que luce el buque de guerra conforme el derecho internacional. El expediente debería librarse por exhorto a la Embajada de Sudáfrica en Buenos Aires y de allí canalizarse a la Justicia del mismo país. Ese recurso se opondría de inmediato ante la pretensión del buitre NML de apresar la Espora.

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