La preocupante continuidad del paro por tiempo indeterminado -ayer cumplió una semana- de la Federación Argentina Sindical del Petróleo y Gas Privado agravó en las últimas horas el desabastecimiento de gas envasado en cerca de medio país. Por su falta de acceso al gas natural, el Nordeste es la región más castigada, con un stock de garrafas que ayer era mínimo o casi nulo según el distrito. Previsiblemente, ya estallaron los aumentos de precios del preciado fluido. Ante el fracaso hasta el momento de las negociaciones, ayer el gremio levantó la apuesta y amenazó riesgosamente con bloquear desde el próximo lunes la distribución de gas en garrafa destinada a hospitales, sanatorios y escuelas si es que no obtienen una respuesta a sus reclamos salariales. También planean concretar ese día una movilización hacia la sede porteña de Repsol YPF. «El conflicto de los trabajadores del gas ya está afectando directamente a 4 millones de familias que utilizan garrafas», advirtió ayer el titular de la Asociación de Defensa de los Derechos de Usuarios y Consumidores, Osvaldo Bassano, respecto de un bien utilizado en todo el país por cerca de 16 millones de personas.
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Según el dirigente, actualmente «el faltante de garrafas es de 30%», aunque el gremio eleva ese porcentaje a 60%. «El Estado debe hacerse cargo para que estas personas no queden a la deriva», reclamó Bassano. Si bien el paro se lleva adelante en todo el país -salvo Río Negro y Neuquén-, las provincias y localidades más afectadas son las que no cuentan con distribución de gas natural y dependen del gas en- vasado. Por este escenario, por caso, ayer distribuidoras de Misiones advirtieron que desde hoy sólo proveerán de gas en garrafa a hospitales y sanatorios. Aunque con matices, postales similares -con racionamiento de las ventas incluido- se vivieron en las últimas horas en Corrientes, Formosa, Chaco, Entre Ríos, Tucumán y Salta, entre otras provincias. Las negociaciones llevadas adelante en el Ministerio de Trabajo de Carlos Tomada, en Buenos Aires, no habían arrojado avances sustanciales hasta anoche. En ese marco, hoy podría concretarse un nuevo encuentro en la sede laboral, ya que el ministro -según fuentes gremiales- pidió 48 horas para hablar con los empresarios. La embestida de la federación que lidera Alberto Roberti está teñida de la interna petrolera que lo enfrenta con el denominado Bloque Patagónico que conduce Guillermo Pereyra y que aglutina a 26 mil trabajadores de esa región. Precisamente, Roberti pretende que las empresas beneficien a los trabajadores del gas licuado del resto del país con las mismas concesiones salariales que logró Pereyra este año. La protestas impactan en la distribución del gas envasado, de la mano de piquetes en los accesos a las plantas de almacenamiento y distribución, que impiden la salida de camiones con las garrafas y los tanques. Por caso, en Santa Cruz están bloqueadas las plantas de Sur Gas y de Petrobras en Río Gallegos. Hasta el momento, en cada caso un delegado se ocupa de asegurarse que sólo puedan partir de los edificios los camiones destinados a proveer de gas envasado a hospitales, sanatorios y escuelas. Sin embargo, el próximo lunes el bloqueo podría ser total, aseguran desde el gremio. Entre otros puntos, la federación reclama una recomposición salarial de 25 pesos diarios o 600 mensuales, retroactiva a setiembre último, hasta que se convoque nuevamente a paritarias para discutir un aumento de salarios.
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