En el entendimiento -que se terminó de sellar el viernes en Balcarce 50, con la presencia de sus protagonistas, y por el cual al menos cinco candidatos fueron impuestos por la Casa Rosada- quedó claro que el oficialismo trabajará fuerte en pos de la unción de la primera dama. A cambio, habrá apoyo nacional -político y financiero- para el electo, Juan Schiaretti. Omnipresente, talló fuerte sin embargo el escándalo por las denuncias de supuesto fraude blandidas por Luis Juez. Bien lo sabe el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, quien se quedó afuera del preciado listado luego de sufrir la erosión de la furia juecista por su apoyo a Schiaretti. Jaime fue objetado por el matrimonio Kirchner y por el propio De la Sota, en un intento de menguar el previsible impacto que la polémica ejercerá sobre las elecciones de octubre, donde se renovarán 9 escaños en la Cámara baja. Los Kirchner hicieron gala de su poderío en la sinuosa relación con De la Sota (a quien ven como potencial rival presidencial en 2011), al ungir la primera dama como cabeza de lista del Frente para la Victoria-PJ (no irá esta vez sólo el oficialismo local con el sello de Unión por Córdoba) al empresario -dueño de Aceitera General Deheza- y actual senador nacional Roberto Urquía. Para Cristina, Urquía será el próximo candidato a gobernador. Acompañarán a Urquía el actual ministro de Gobierno, Jorge Montoya, Nora Bedano, Walter Grahovac, Fernando Coiset y Mónica Gutiérrez. Cedió De la Sota con Urquía y con la ex juecista Gutiérrez, mientras que entre los cinco primeros candidatos no hay ningún dirigente de la ciudad de Córdoba. La primera señal pública de acercamiento la dio el propio Presidente el jueves, cuando recordó su victoria hace 20 años en la intendencia de Río Gallegos «por sólo 111 votos», donde de se respetó «la voluntad popular». En devolución de gentilezas, De la Sota aseguró a la agencia estatal «Télam» menos de 24 horas después que «el peronismo cordobés apoya decididamente la candidatura de Cristina Fernández». Dolido, en cambio, Juez calificó de «absurda» la anécdota del santacruceño. «Sería bueno que el Presidente aprenda a conjugar los verbos; no hablamos de ganar o perder, sino de robar», dijo. El intendente capitalino oficializó este sábado -cierre de presentación de listas mediante- su anunciada decisión de no presentar candidatos por el Frente Cívico y Social por «falta de garantías», pese a estar en condiciones de ganar «por goleada». Sin embargo, en virtual lista camuflada, dirigentes juecistas terminaron engrosando los nombres del Frente Córdoba Nueva, que apoya la fórmula Cristina-Cobos y reúne, además, a dirigentes kirchneristas que se referencian en la diputada Patricia Vaca Narvaja (quien jugó fuerte a favor de Juez en la campaña) y a radicales K, entre otros. Más allá de ello, Juez anunció que impulsará «el voto en blanco». «Con la misma fuerza con la que milité por mi candidatura a la gobernación, voy a impulsar el voto en blanco, el voto bronca», disparó. El quiebre juecista afectó, en tanto, a los radicales K que lo acompañaron en los comicios. Encabezados por el ex candidato a vice, Benigno Rins, lanzaron la iniciativa de constituir un grupo disidente opositor en su partido.
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