El deseo apunta a ir más allá de los ya acostumbrados Programas de Financiamiento Ordenado (PFO) con los que año a año la administración federal financia intereses y vencimientos de las provincias, pero que en rigor funciona como un parche, con alto contenido político a la hora de discutir su firma.
Entre los argumentos que se elevan, varios gobernadores indican que tras el canje de deuda pública y luego la cancelación total del pasivo contraído con el Fondo Monetario Internacional, la Nación debería mirar ahora hacia dentro y discutir un cambio de las condiciones del rojo provincial, el cual a futuro afectará el superávit de los distritos más comprometidos, que se concentran en la región NEA-NOA del país.
En paralelo al pedido de renegociar deuda, se presentan los pedidos puntales de algunos gobernadores, que quieren
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