9 de agosto 2006 - 00:00
Neuquén anula acuerdo y recupera 40 mil hectáreas
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Pulmarí se originó a partir de unas 66.000 hectáreas que eran propiedad del Ejército, dedicado al cultivo de pasturas y a la crianza de mulas y caballos para el arma cuando regía -hasta no hace muchos años- el desusado concepto de utilizar a esos animales como soporte logístico de la infantería y en tiempos que regían hipótesis de conflicto con Chile, conceptos desterrados después de la firma del Tratado del Beagle durante el gobierno de Raúl Alfonsín. En 1947 durante el primer gobierno de Juan Perón esa propiedad había sido expropiada a capitales ingleses, cuya casa principal se caracterizaba por tener la grifería en oro y se levantaba en las orillas del lago Pulmarí, uno de los lugares más hermosos del departamento Aluminé que se caracteriza por ser uno de los pocos lugares donde las araucarias crecen en bosque y no aisladas, habiendo sido declarada Reserva Natural del Planeta por la ONU.
A partir de esa administración radical y durante la gobernación de Felipe Sapag -continuada después por el actual senador Pedro Salvatori- se decidió crear la Corporación Interestadual Pulmarí, en que la Nación, a través del Ministerio de Defensa, aportaba las 66.000 hectáreas mencionadas y la provincia del Neuquén otras 40.000 pegadas que incluyó a la totalidad de los lagos Aluminé y Moquehue en el contrafuerte oriental de la cordillera de los Andes. En su jurisdicción se encuentra el paso internacional Icalma, uno de los más bajos de la extensa frontera argentino-chilena y que por esas mismas razones políticas que traban los proyectos de desarrollo en Neuquén, la Cancillería argentina ignoró en el reciente acuerdo firmado con la presidenta de Chile, Michele Bachellet, en Buenos Aires.
El objetivo fundamental de la creación de Pulmarí fue el de transformar la economía pastoril de una vasta región, donde se encuentra la mayoría de las agrupaciones mapuches del Neuquén
-Aigo, Puel, etc.-, en una economía de escala para lograr la radicación de inversiones que explote el turismo y la madera de abundantes bosques naturales y artificiales de pinos que fueron sembrados por Corfone, un organismo provincial que se dedica al desarrollo forestal. Sin embargo, Pulmarí nunca funcionó. Con 8 directores -4 por la provincia y otros 4 por la Nación- la Corporación se transformó en un ente burocrático e ineficiente como lo calificó Dotzel, con el agravante que sólo se limitó a entregar concesiones sin un mínimo de rigurosidad y garantías de cumplir con las inversiones requeridas, lo que lo redujo a un devaluado negocio político sin proyección de transformación económica alguna.
Esas 40 mil hectáreas se prevé la ampliación del ejido de Villa Pehuenia, aportes para el desarrollo de los productores y una mejora en la situación de las comunidades mapuches.




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