12 de abril 2005 - 00:00

NOA advierte a Nación sobre un colapso energético

El problema que sufre en la actualidad la región es por las obras de ampliación del Gasoducto del Norte -a cargo de la empresa TGN-, que están demoradas y avanzan a un ritmo de 4 kilómetros por día, por lo cual se estima que estarán terminadas recién en setiembre u octubre, cuando se requeriría que esto suceda al menos en junio o julio. Sin alivio
Aun así,
la conclusión de este gasoducto tampoco aliviaría del todo la situación tucumana, ya que esta provincia tiene «un déficit energético de 1 millón de m3 de gas y la nueva obra sólo agregaría unos 700 mil m3», según explicó ayer a este diario el titular de la Unión Industrial de Salta (UIS), Guillermo Jakúlica.
Tucumán es el distrito más comprometido, ya que posee más restricciones en el suministro de gas que Salta y Jujuy, y comienza a tener problemas con el inicio de la cosecha citrícola y la proximidad de la zafra azucarera. Otros sectores que también se verían complicados en la región son la producción de bebidas, como vino y cerveza, y la minería, que sufriría un proceso de desinversión, en un contexto de aumento de la producción en países limítrofes.
Los titulares de las uniones industriales norteñas hicieron saber ayer a través de un documento titulado
«Funcionar o no funcionar» que temen por la falta de gas en la región, en tanto que en segundo lugar sienten «incertidumbre por la falta y la calidad de energía eléctrica que recibirán».
Según los industriales, el precio de la energía
«aumentó seis veces en cinco años», y resaltan que «se está importando gas a u$s 3 el millón de BTU, pero se exporta a Chile a un promedio de u$s 1,45».
A esto se sumaría
«una mala política de compra de energía a Brasil y la importación de fueloil, que son malos negocios para la Argentina», según afirmó Jakúlica, quien criticó la política de «parches» de la Secretaría de Energía nacional y aseguró que «los u$s 700 millones u u$s 800 millones que se gastan anualmente para paliar la crisis energética se podría invertir en nuevas obras».
Para este invierno, el cuadro energético es más desalentador que el de 2004.
«La demanda de energía ha crecido, pero tememos que las perspectivas de generación en las usinas hidroeléctricas del país no son buenas», señaló.
Asimismo, el salteño advirtió que algunas empresas productoras de gas ya están vendiendo el producto incluyendo en el servicio la posibilidad de que se generen «ventanas», como se llama a
períodos de entre 10 o 15 días en los cuales se cortaría 100% el suministro, algo que puede ser fatal para las producciones que no pueden estockear su mercadería o requieren de cuidadas cadenas de frío, y que también afectará a firmas, como Graffa y Alpargatas, que operan en Tucumán.
Por su parte, una de las alternativas que se estudian en el plano gasífero es derivar volúmenes de fluido que originalmente estaban destinados a la central térmica tucumana El Bracho, para evitar que empresas fabriles se vean afectadas. Pero esto
«significaría parar la central térmica más grande del NOA», según explicó Jakúlica, quien teme un colapso eléctrico en la región por falta de líneas y por una sobrecarga en la central térmica salteña General Güemes.

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