15 de septiembre 2008 - 00:00
Paga Nación apenas 25% de la deuda con Córdoba
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Tal como lo anticipó Ambito Nacional, el esquema que será suscrito en el Palacio de Economía establece que la Nación financiará $ 780 millones del déficit de la Caja de Jubilaciones de Córdoba para este año, igual monto más una actualización para 2009 y formará una comisión (hábito histórico entre peronistas) para determinar el valor de la deuda por el incumplimiento del pacto de armonización que desde agosto del año pasado Néstor Kirchner, primero, y Cristina Fernández, después, incumplieron con Córdoba.
En realidad, lo de la comisión es el atajo, a través de un formato clásico del PJ, para lograr un tiempo que despeje dudas sobre posiciones políticas para el año que viene. Tanto la Nación como Córdoba saben, y así lo ratifican las auditorías de organismos independientes, que el monto adeudado a la provincia es de cerca de $ 2.000 millones.
La comisión entonces dará tiempo a acomodar los melones en el carro de candidaturas para 2009, en un distrito donde Kirchner no logra hacer pie desde 2003.
Eso le resolverá a Córdoba el cierre de un año fiscal con superávit -el sexto consecutivo, cinco en las gestiones de José Manuel de la Sota y el primero de Schiaretti- y oxígeno para planificar el que viene. Y en este sentido, aunque la economía en general da señales de dudas, en Córdoba se comenzará a recaudar mejor por efectos del incremento impositivo sancionado y se mantendrá la emergencia previsional con el ahorro en jubilaciones tras el ahorro forzoso sobre pasivos que cobran más de $ 5 mil.
Para el gobierno nacional, el impasse con Córdoba es también positivo. En primer lugar porque paga este año sólo 25% de la deuda que mantiene, y logra hasta una rediscusión (formal, pero que da tiempo) de esos montos. La idea de la línea dura del kirchnerismo, que motivó una revisión de estas pautas en los últimos días, y la reacción y amenaza de Schiaretti de emitir bonos deberán esperar mejor clima político y financiero para volver a tener otra chance.
Con esta tranquilidad se sacan un conflicto que desgasta y no permite establecer ningún canal, hipotético al menos, de recomposición política en un peronismo dominado por De la Sota y con profundo ánimo opositor al kirchnerismo. Y esto no sólo desde el conflicto con el campo, aunque fue allí cuando emergió la distancia mayor.
Con todo, 2008 cerrará con fondos nacionales menguados pero indispensables para Schiaretti, y la sensación de que todo lo demás, desde la política a cómo se reencauzan los acuerdos de financiamiento entre Córdoba y la Nación, está para discutir. Claro que eso será recién en 2009.




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