6 de diciembre 2010 - 21:56

Peralta cuestionó violencia gremial y decisión de YPF de paralizar actividad

Daniel Peralta
Daniel Peralta
Para evitar un nuevo y riesgoso impacto en las finanzas locales, el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, se lanzó a mediar en el conflicto desatado por una huelga por tiempo indeterminado del personal jerárquico petrolero. El paro derivó en la decisión de YPF de suspender el domingo a la noche las operaciones en el norte de la provincia por los «hechos de violencia», que incluyeron agresiones a un directivo, a un gerente y a un encargado de seguridad.

«Es una discusión de encuadre sindical que tiene que dirimirse en el Ministerio de Trabajo de la Nación», dijo Peralta, y pidió que ambas partes «confluyan en una mesa de diálogo».

Si bien condenó los hechos de violencia, también cuestionó la decisión empresarial de suspender las operaciones, porque «con la actividad paralizada perdemos todos», y bregó porque no «agraven» la situación con telegramas de despido.

«Se decía que era necesario agotar hasta la última instancia la capacidad de diálogo y negociación, y acá, lamentablemente, eso no se ha dado», advirtió respecto de la flamante mesa de concertación petrolera de Cristina de Kirchner (que tuvo mal debut) y de lo que consideró una «decisión patronal histórica».

«Estoy en una etapa donde no creo que, bajo presión, a este gobernador le puedan sacar nada», advirtió incluso, en un tiro por elevación a la empresa que tiene como vicepresidente ejecutivo y CEO a Sebastián Eskenazi. Las duras declaraciones se dieron en medio de las conversaciones con la compañía para renegociar la concesión de las áreas petroleras.

«Económicamente nos afecta mucho, porque la cadena no es sólo regalías: repercute en las empresas, en los comercios y en los trabajadores», remarcó además Peralta, y recordó que debe pagar los salarios de diciembre y el medio aguinaldo.

Por su parte, la empresa confirmó ayer su postura, por primera vez en su historia, de «no reanudar sus operaciones en Santa Cruz», porque «no está garantizada la seguridad física de las personas» y rechazó «la actitud violenta, prepotente y de intimidación permanente del Sindicato de Jerárquicos hacia el resto de los trabajadores».

La compañía también enfatizó que ayer «comenzaron a normalizarse las actividades productivas en el Yacimiento Manantiales Behr, en Chubut, a partir de la intervención del gobierno provincial».

En la otra vereda, el gremio ratificó la protesta -que arrancó el 1 de diciembre- «en Santa Cruz y en Chubut, donde -dijo- los dos yacimientos están paralizados»; admitió llamados de Peralta, pero «no de Mario Das Neves ni del Gobierno nacional», y no descartó endurecer las medidas en las próximas horas.

La tensa postal se da mientras Cristina de Kirchner planea encabezar hoy un acto en la sede de YPF, en el que anunciará el hallazgo de un yacimiento de gas no convencional en Neuquén. Según el titular del Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas Privado de la Patagonia Austral, José Lludgar, YPF «no cumple» con un convenio colectivo de trabajo firmado hace un mes». «La paz social la viola la empresa; es la única operadora que no cumple lo pactado», dijo.

La empresa sostiene que hubo «violentos incidentes» en instalaciones de YPF en Las Heras y en Comodoro Rivadavia. Afirman que el miércoles pasado dirigentes del sindicato ingresaron en la planta de Cañadón Seco e intimaron al personal de YPF a retirarse. Al día siguiente se presentó un grupo de afiliados al sindicato, momento en el que «habrían agredido a un gerente», y además arrojaron bombas molotov. También hubo una agresión al encargado de Seguridad de YPF y a un director de YPF, quien «recibió golpes con palos, con los puños, patadas, además de amenazas e insultos».

En paralelo, la firma advirtió que en Las Heras «más de 20 miembros del Sindicato de Jerárquicos destrozaron el portón trasero, la puerta de emergencia de Ingeniería e ingresaron a la sede».

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