En la negociación con las empresas actuó como mediador el senador nacional Nicolás Fernández, hombre de suma confianza de Cristina Kirchner y a quien se menciona como potencial ministro del Interior en el gabinete de la primera dama. Desde noviembre de 2006, 25% de la remuneración bruta del sector quedó liberada de abonar ese tributo; ayer, a ese monto se sumaron otros 1.500 pesos fijos que no serán alcanzados por el impuesto. En paralelo, además se acordó discutir otros puntos, en el marco de una convención laboral de emergencia. Por la mañana, los dirigentes mantuvieron un encuentro con las cámaras empresariales; por la tarde, las reñidas negociaciones se instalaron en la cartera laboral, en Buenos Aires. Ante este escenario, anoche comenzaron a ser levantados los piquetes instalados desde el pasado lunes en Santa Cruz y Chubut, mientras que hoy el acuerdo será ratificado en una asamblea a realizarse en Comodoro Rivadavia, tras lo cual -según fuentes sindicales- será dejado sin efecto el paro iniciado el pasado viernes en la cuenca austral ( Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego). Como en el conflicto petrolero acallado días atrás, también en este caso se apresuró Néstor Kirchner en bajar la orden de desarmar el paro de los jerárquicos, que amenazaba con complicar la crisis energética en el marco de una nueva ola de frío polar. Correlato Sugestivamente, la premura para acallar la queja petrolera no logra aún tener su correlato en el otro conflicto sociolaboral que afecta a Santa Cruz (Puerto Deseado) y a otros puntos del país (ver aparte), quizá porque los trabajadores pesqueros no tienen el mismo poder de presión a nivel nacional: la crisis energética no puede agravarse aún más, pero una dieta alimentaria puede sobrevivir sin la presencia del pescado. El caso de los petroleros suma, además, otro delicado antecedente: el asesinato del policía Jorge Sayago en febrero de 2006, en medio de una revuelta petrolera en Las Heras por el reclamo de exenciones en Ganancias. En el caso de la actual embestida petrolera, fuentes empresariales aseguraron ayer que la medida de fuerza estuvo a punto de afectar la producción de gas de Cerro Dragón, aunque aclararon que no llegó a afectar la producción petrolera. En rigor, el acuerdo había estado a punto de sellarse la semana pasada. Pero diferencias en torno al valor de los tickets alimentarios malograron a último momento el entendimiento. El pasado 3 de julio, los trabajadores del Petróleo y Gas Privados suscribieron en la cartera laboral el acuerdo que selló un aumento de 30% en los salarios básicos, más otras subas en concepto de viandas y adicional no remunerativo, además de la prórroga por un año del bono que les pagan las empresas por Impuesto a las Ganancias. Fue el convenio colectivo de trabajo que contempló los aumentos más altos en el marco de las paritarias abiertas este año por el gobierno nacional. Por orden expresa de Kirchner, las negociaciones finales fueron encabezadas por el propio Tomada.
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