Santa Cruz - El Ministerio de Trabajo de la Nación volvió a albergar ayer una muy dura negociación para intentar domar la grave rebelión petrolera en la tierra natal de Néstor Kirchner, que hoy cumple 33 días. La compulsa no arrojó acuerdos y derivó en un nuevo cuarto intermedio hasta hoy, mientras crece la tensión en Santa Cruz, donde gremialistas de la construcción y camioneros ligados al sector amenazan con plegarse al paro para exigir a las petroleras el pago de los días caídos. Según voces gremiales, allí las compañías ofrecieron una contrapropuesta salarial, que hoy deberían presentar por escrito, para ser evaluadas por las bases. De ser aceptada, levantarán las medidas de fuerza. Mientras tanto, el escenario es caótico, a partir de la huelga del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Santa Cruz -pese al imperio de una ya violada conciliación obligatoria- que incluye la toma de plantas (con graves daños en instalaciones y serios derrames), la parálisis de yacimientos y tensos piquetes en rutas (sobre todo el de la Ruta 3, en Caleta Olivia, que afecta al movimiento regional con Chubut). Las plantas afectadas pertenecen a YPF -en Pico Truncado y Cañadón Seco-, mientras que la de Petrobras/Chevron, en cercanías de Río Gallegos, finalmente fue «devuelta» a las firmas. En paralelo, el gobierno de Daniel Peralta dejó de percibir cerca de $ 35 millones en regalías no cobradas.
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En este preocupante escenario, dirigentes de la UOCRA local amenazaron con paralizar tareas en el norte provincial si las empresas no abonan los días caídos por el paro. «Si nuestros trabajadores no cobran el 5 de junio todos sus jornales, vamos al paro», aseguró el secretario general, Américo Palma. Una amenaza similar es blandida desde el sindicato de los camioneros, en referencia a los afiliados cuyo trabajo depende del sector de los hidrocarburos. Ayer, Peralta volvió a referirse al conflicto, tras haber castigado severamente el domingo a las operadoras por su «intransigencia» a la hora de negociar. «Anoche hablé con el ministro de Trabajo de la Nación (por Carlos Tomada), que se encuentra abocado a acercar a las partes», dijo, además de asegurar que lo que pide su gobierno «es mucha seriedad en la negociación, porque es una situación complicada que además está repercutiendo en la falta de provisión de gas al centro del país. También tenemos problemas en algunas industrias por el suministro de gas», advirtió, tras especificar que «son algo así como 7 millones de metros cúbicos menos que se están inyectando a partir de la paralización de las plantas» (ver pág. 9). El mandatario bregó además por una urgente resolución de la puja porque «está poniendo en riesgo la paz social, la fuente de trabajo de muchísima gente y la estabilidad económica del flanco norte y de la cuenca». Sorpresivamente, el martes se frustró un acuerdo salarial que daban por hecho, tanto los sindicalistas como el propio Peralta. En este marco, ayer se encadenaron en la sede laboral tres nuevas reuniones, de las que participó Tomada y en las cuales empresarios y gremialistas nunca se sentaron cara a cara. Los encuentros estuvieron signados por llamados telefónicos del subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal, Roberto Baratta, a instancias de Julio De Vido. Quien participó in situ fue el empresario patagónico del sector al que sumergió en el conflicto el propio ex presidente el pasado viernes para intentar destrabar el delicado escenario. Por la vereda del sindicato, asistieron el recientemente reelecto titular del gremio, Héctor «Chaco» Segovia, los dirigentes Luis Cárdenas y Patricio Asenjo, además del apoderado, Sandro Levin.
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