11 de marzo 2004 - 00:00

R. Saá intenta frenar la crisis

A esta medida apelaría el gobernador Alberto Rodríguez Saá para capear una crisis que reconoce varios frentes y amenaza con profundizarse porque hoy varios sectores -la Iglesia Católica, docentes y el sindicato municipal- tienen previsto realizar una movilización conjunta.Por la dimensión que alcanzó la protesta en la víspera, el polémico Rodríguez Saá se vio obligado a intervenir personalmente en el conflicto y convocó -al cierre de esta edición- a la residencia oficial a los «padres autoconvocados» para dar por terminado el conflicto.
 Decisión
Fuentes gubernamentales adelantaron que el Ejecutivo sanluiseño tenía prácticamente tomada la decisión de remover a los normalizadores -reemplazan a los directores cuyo contrato finalizó- y designar en cambio a los docentes de mayor puntaje de las escuelas intervenidas en forma transitoria,
hasta formalizar el llamado a concurso para designar los directores titulares.
La condición que impondría el gobierno es que los padres y los docentes depongan formalmente el plan de lucha. Encendieron una luz roja los incidentes registrados ayer en el Centro Educativo Manuel Belgrano, donde un grupo de alumnos y padres apedrearon y rompieron vidrios de automóviles de los profesores, además de quemar gomas y cortar la calle.
En la capital sanluiseña hay tres escuelas tomadas y en Villa Mercedes, la segunda ciudad de la provincia, la mayoría de los padres no envían a sus hijos a clase. En esta ciudad se registra 62% de ausentismo.
Paradójicamente, y mientras el reclamo alcanzaba su mayor envergadura,
el gobernador apareció ayer en una escuela inaugurando una aula virtual «Siglo XXI». Se trata de una experiencia piloto, a través de la cual los alumnos
-a partir de que los docentes vuelcan los contenidos curriculares en una red interna-
reciben clases a través de sus computadoras.
En tanto, el obispo Jorge Luis Lona en declaraciones radiales volvió a ayer a denunciar que «las campañas de difamación son una técnica muy usada» en la provincia porque «hay un monopolio de la prensa gráfica reducida al poder dominante». Y advirtió que «hay dificultades muy profundas» para relacionarse con el gobierno.
El obispado mantiene un fuerte enfrentamiento con el gobierno, que le quitó a las congregaciones religiosas el manejo de los institutos de menores. De hecho, anteayer hubo una masiva movilización que terminó con un cacerolazo en Casa de Gobierno.
En ese marco, ayer el gobernador dijo no tener «ninguna creencia» y aseguró que sufrió «muchas discriminaciones» por esta postura.
Por otra parte, un grupo de dirigentes que respalda al opositor
Daniel Pérsico desembarcó en Capital Federal para plantear ayer ante el secretario de Asuntos Municipales de la Nación y a diputados nacionales el conflicto institucional de la ciudad de San Luis, a partir de la insólita existencia de dos intendentes paralelos.
En este escenario, ayer la planta transmisora de radio «Nacional» de San Luis sufrió en la madrugada destrozos y el robo de equipos lo que ocasionó la desconexión del enlace satelital. Pero voceros de la emisora señalaron que los indicios permiten establecer que se trató de un robo sin connotaciones más allá del raterismo.

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