Aunque con matices, sobre el filo de la hora, buena parte de los gobernadores hace -o debió hacer- malabares para poder cumplir con el pago de los salarios de junio y los aguinaldos en tiempo y forma, de la mano de los reverdecidos apremios de cuentas que atraviesa el interior.
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En medio de la desaceleración de los envíos de coparticipación, la estrategia incluye, entre otros ejes, el despliegue de nuevos ajustes del gasto público, de medidas adicionales para asegurarse fondos extras y reclamos de fondos extraordinarios a Nación. Ese esfuerzo les permitió ya a muchos Ejecutivos confirmar el medio aguinaldo.
En algunos distritos ese escenario está teñido, además, por los tironeos políticos con la Casa Rosada. El caso más emblemático es el del bonaerense Daniel Scioli, quien al ritmo de las crecientes tensiones con Balcarce 50 por su proyección presidencial para 2015 no había recibido hasta ayer certezas en torno al giro de remesas federales para garantizar los compromisos con la administración pública, pese a las desgastantes negociaciones en marcha.
Frente a ese escenario, fuentes del Gobierno local admitieron ayer que de no concretarse esa transferencia -necesitan cerca de $ 2.800 millones- se desdoblaría el pago de los salarios de junio respecto del aguinaldo, que se abonaría más adelante.
De esta manera, la provincia debería pegar en las próximas horas ese volantazo en las liquidaciones -la fecha límite sería mañana-, para arrancar el viernes con el pago a jubilados y el lunes 2 de julio, con los salarios a los estatales (tiene una plantilla con 558 mil agentes públicos, docentes y policías), con el aguinaldo como tensa asignatura pendiente. La falta de recursos, bajo esa hipótesis, comenzaría a sentirse fuerte a mediados de la semana que viene, con el cuello de botella que representa el pago a los docentes.
El Gobierno bonaerense, sin embargo, contaría en realidad con los fondos suficientes para evitar un colapso salarial, según admitió un hombre cercano al mandatario. Pero ese desembolso extraordinario -recalcó- los llevaría a una peligrosa cornisa a la hora de enfrentar el compromiso de los sueldos de agosto.
«Yo creo en Cristina (de Kirchner)», se esperanzó ayer por la mañana el gobernador, al ser consultado por sus colaboradores sobre qué pasará si no llegan los fondos.
Anoche, Scioli estuvo con la Presidente durante la recepción del primer ministro de China, Wen Jiabao, en la Casa Rosada. Su ultrakirchnerista vice, Gabriel Mariotto, había asegurado días atrás que los sueldos se pagarán en tiempo y forma.
Desde Nación, en tanto, en medio de un profundo hermetismo, trascendió que el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, ya recibió la orden desde el despacho de la Presidente para asignar el mecanismo administrativo para remitir los recursos a la provincia, aunque con tiempos políticos que en los hechos parecen estar destinados a llevar al límite los nervios del Ejecutivo. En La Plata, sin embargo, se percibe cierta certeza respecto del inminente giro de fondos. «La plata va a llegar, pero el Gobierno le hará saber a Scioli que es un auxilio extra y que paga gracias a Nación», interpretó anoche un colaborador del gobernador.
El requerimiento bonaerense obliga a desplegar una ingeniería diferente a la que exige la asistencia a otras provincias (por caso, el entrerriano justicialista Sergio Urribarri, quien ya desdobló salarios en una oportunidad, pide por estas horas una ayuda de $ 100 millones).
En Santa Cruz, en tanto, para abonar en término los salarios de junio y el medio aguinaldo, el Gobierno del justicialista Daniel Peralta depende de que la Legislatura le apruebe una ley para liberar fondos del Banco Santa Cruz, y de una negociación con las empresas mineras. Por las urgencias de cuentas, el Ejecutivo sólo logró ponerles fecha a los pagos a jubilados y a la puesta al día de lo adeudado en materia del segundo aguinaldo de 2011 (ambos, antes de fin de mes).
Éste es el escenario que se llevaron los integrantes de la multisectorial Mesa de Unidad Sindical, tras un encuentro mantenido con el ministro de Economía, Ariel Ivovich.
Ahora Peralta tiene la mirada puesta en la Legislatura, que el próximo jueves trataría un proyecto de ley que le permitiría al Banco Santa Cruz adelantar fondos a la provincia.
La iniciativa -impulsada por el propio mandatario- apunta a conseguir la autorización para poder utilizar el 100% de los fondos disponibles en cuentas de la provincia en el Banco Santa Cruz SA (y no el 70%, como rige en la actualidad).
Según el diputado Roberto Fernández, la modificación «permitiría a la provincia liberar algunos fondos más y hacer frente a las necesidades que va a tener en el futuro, que son sueldo y aguinaldo». Por su parte, según lo transmitido por Ivovich, el pago del aguinaldo estaría atado a una negociación con las mineras.
En paralelo, desde Santa Fe, el socialista Antonio Bonfatti admitió en las últimas horas: «Rascamos la olla para pagar sueldos» porque «Nación no nos paga lo que nos debe». «Si lo hiciera, tendríamos superávit», remarcó.
Tanto el Gobierno de Bonfatti como el del cordobés José Manuel de la Sota advierten que las millonarias deudas de la Casa Rosada en remesas para sus provincias les impide manejarse con soltura en el cumplimiento de los compromisos del Estado. En ese marco, Bonfatti batalla, además, la aprobación en la Legislatura de una reforma impositiva. Esa senda no será imitada, en cambio, por el peronista crítico De la Sota.
Por de pronto, el fin de semana un ministro cordobés debió salir al cruce de las declaraciones del diputado nacional por el FpV Fabián Francioni, quien intentó desestimar la demanda de De la Sota ante la Corte nacional por la deuda de jubilaciones. «Hay que ser coherentes, hay que dejar de ser demagogos, dejar de decir que todo está bien y que sólo estamos esperando la plata de la Nación. Hay que ponerse los pantalones y trabajar», había señalado el legislador.
Ayer, en medio del malestar, el jefe de Gabinete, Oscar González, salió a contestarle: «Nosotros no le hemos pedido ninguna plata extra a Nación. Sólo queremos que se cumplan los convenios firmados que están, incluso, reflejados en el Presupuesto nacional».
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