La dura polémica entre el Gobierno nacional y la Corte Suprema de Justicia en torno a la incumplida orden de reponer en el cargo al ex procurador de Santa Cruz, Eduardo Sosa, llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El reemplazante de Sosa, Claudio Espinosa, le elevó ayer una denuncia contra el máximo tribunal -y contra el Congreso nacional-para evitar ser desplazado.
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En paralelo, la Legislatura aprobó ayer en Río Gallegos -a fuerza del poderío del FpV Santacruceñoun proyecto de ley que repudia los intentos de la oposición de intervenir la provincia y que declara persona no grata al ramillete de legisladores nacionales que impulsan esos proyectos, incluida Margarita Stolbizer.
En el marco de un intenso debate que se extendió por cuatro horas, el oficialismo se negó a tratar el proyecto del radicalismo en pos de la devolución de Sosa al cargo, bajo el argumento de que la orden de la Corte es incumplible.
Sosa fue removido en 1995 --artilugio legal mediante-por el entonces gobernador Néstor Kirchner y reclama ser repuesto en la procuración. El ex funcionario ya cuenta a su favor con varios fallos de la Corte hasta el momento incumplidos, por lo que el gobernador Daniel Peralta fue denunciado penalmente.
Pero en su presentación ante la CIDH -girada ya al Ejecutivo santacruceño-, Espinosa sostuvo que esos fallos «conculcan flagrantemente mis garantías y derechos constitucionales inherentes a la inamovilidad y estabilidad en mi desempeño como funcionario judicial».
En sintonía, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, afirmó ayer que «la única solución» para resolver este entuerto «es una salida política». «La que el gobernador encontró fue presentar un proyecto a la Legislatura en el que pide la división del cargo
», sostuvo, y resaltó que el fallo es «de imposible cumplimiento» ya que «hay otro agente fiscal que cumple ese cargo desde hace 12 años, cuyo puesto también es intangible y no puede ser despedido». En tanto, el ex gobernador Sergio Acevedo, distanciado del kirchnerismo, sostuvo sin embargo que, «bajo ninguna circunstancia», le parece «que la intervención federal sea el remedio adecuado para resolver esta situación».
Acevedo sorprendió al afirmar que le parece que «no se está pensando en el sistema republicano sino en la confrontación con los Kirchner», en referencia a los proyectos de intervención. El ex mandatario renunció en 2007, en medio de cortocircuitos con Néstor Kirchner.
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