Se suma a este escenario la reciente renegociación petrolera con Pan American Energy, que desató fuertes cuestionamientos y que dio letra a la oposición y a sindicatos locales para activar una fuerte embestida conjunta, y que incluso logró despertar al ex gobernador kirchnerista Sergio Acevedo de su mutismo autoimpuesto, tras su dimisión en marzo de 2006. En cambio, en los últimos días un potencial epicentro de batalla -que llegó a tomar la forma de un paro- logró ser acallado por el propio Kirchner, luego de una jugosa concesión salarial otorgada al gremio petrolero en el despacho de Carlos Tomada. Previsiblemente, el beneficio amplificó el resto de los reclamos, y ayudó, por caso, a que esta semana los camioneros patagónicos le arrancaran al ministro laboral la promesa de que les rebajarían el Impuesto a las Ganancias. En tanto, otro foco de malestar -aunque hasta el momento con menor grado impacto- es el que vehiculiza un grupo de ambientalistas que se opone a la construcción de una megausina en cercanías de Río Gallegos, por el supuesto impacto nocivo que la obra generaría sobre el agua que consume la capital provincial. Ese consumo, en rigor, ya está siendo cuestionado: ayer, un grupo de vecinos realizó en esa ciudad un «botellazo» en repudio a la turbiedad que muestra el líquido elemento. Desde marzo pasado, la provincia fue escenario de una escalada de protestas salariales -motorizada por los docentes- que desató una revulsión social de tal magnitud que desembocó en la renuncia en mayo pasado de Carlos Sancho. El elegido Daniel Peralta fue entonces el elegido del Presidente para tomar las riendas del tenso panorama, que incluso mantuvo a este último exiliado del distrito por cerca tres meses. El ex interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio logró finalmente sellar una tregua con maestros y estatales, aunque los dirigentes ya advirtieron que si el gobernador no responde a la totalidad de sus planteos, volverán las medidas de fuerza. En el caso de los maestros, el ultimátum vence el 31 de agosto, a cerca de dos meses de las elecciones provinciales. En paralelo, hoy el foco de conflicto se centra en la localidad de Puerto Deseado, donde los trabajadores pesqueros nucleados en el Sindicato de Marítimos Unidos (SOMU) mantienen bloqueados los accesos a las plantas del sector, por lo que se encuentra paralizada la producción pesquera desde hace cerca de un mes. Los manifestantes rechazan un acuerdo salarial sellado por el gremio a nivel nacional. Pero además reclaman una rebaja en el Impuesto a las Ganancias, lo mismo que los camioneros patagónicos. Precisamente, el planteo que llevaron adelante los petroleros locales, en el marco de la revuelta que en febrero de 2006 terminó con el crimen del policía Jorge Sayago. Por este escenario, autoridades provinciales -incluido el intendente de Puerto Deseado, Arturo Rodríguez- intentaban ayer contra reloj destrabar un acuerdo con las cámaras empresarias, en conversaciones en las que terció el titular de la CGT, Hugo Moyano. Según fuentes gremiales, de no obtener hoy una respuesta a sus pedidos, cortarán desde el mediodía la Ruta Nacional 3 a la altura de Puerto Deseado, de Caleta Olivia y de Puerto Madryn (en este último caso, en Chubut). El clima es de fuerte tensión, ya que la medida de fuerza desató la contraembestida de marineros aglutinados en la Asociación Gremial Marítimos Unidos, quienes en disconformidad con el paro del SOMU local protestaron frente a la municipalidad de Caleta Olivia, en protesta por la afectación de sus puestos de trabajo.
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