12 de agosto 2008 - 00:00
Schiaretti pidió reunirse ''urgente'' con Cristina
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En la nota explicitó el motivo: resolver el cobro por parte de la provincia de la deuda que mantiene la ANSeS con el sistema previsional provincial.
«El Gringo es un tipo con mucha paciencia, pero no se puede transformar en el Coronel de García Márquez esperando que llegue el correo», decía un funcionario mediterráneo con ínfulas literarias. Al cierre de esta edición, desde la privada de Presidencia no se había producido ninguna respuesta, y en Córdoba ironizaban: «Entre la Rosada y Olivos hay como 25 kilómetros y no tienen helicóptero porque hace 48 horas que no nos lo piden prestado. Se van a demorar por lo menos un día hasta que el chasqui llegue y consulte. Antes por lo menos iban a Puerto Madero y era más cerca». La directa alusión es producto de que en Córdoba nadie tiene dudas de que la relación, o mejor dicho, la no relación impulsada por la Casa Rosada para con Córdoba es obra pura y exclusiva del ex presidente Néstor Kirchner.
El nuevo pedido de audiencia lleva en su texto el carácter de «urgente», y la inquietud como se refería antes es puramente económica. Lo político parece tan distante que ni siquiera se considera.
Es que por mucho esfuerzo que el kirchnerismo aplique en confundir mediáticamente, los registros de la propia ANSeS admiten que la Nación adeuda como mínimo 1.500 millones de pesos a Córdoba. Esto por el Pacto Previsional suscripto en 2003, aunque los cordobeses aseguran que la cifra es de
$ 2.600 millones. Dicen en Córdoba que el propio jefe de Gabinete reconoció que será insostenible no enviar al menos parte de esa cifra sin que judicialmente se produzcan consecuencias. Sabe Massa del tema porque las auditorías que refrendan la deuda están firmadas por sus funcionarios cuando él mismo encabezaba ese organismo.
En este esquema de semana clave, los hombres del gobierno cordobés están trabajando sobre los detalles de varias presentaciones ante los Tribunales por la deuda previsional. Quieren, por un lado, mostrar lo más claramente posible los números de la deuda y evitar que haya dudas y confusiones, y en segundo orden, avanzar judicialmente para generar un crédito que les permita encarar vías de financiamiento alternativas.
Lo cierto es que más allá de las discusiones por números o simpatías (se asegura que Néstor Kirchner pasó ya por diferentes etapas de disgusto con Córdoba y que está al borde del estallido no tanto con Schiaretti como con José Manuel de la Sota, a quien ve como rival presidenciable), la desmesura en el «ninguneo» de la Nación para con las autoridades cordobesas alcanza ya niveles de enajenación institucional. A Schiaretti no lo recibió nunca Kirchner cuando era presidente, y el cordobés, electo. Tampoco le abrió su despacho Cristina de Kirchner en 250 días de gestión.




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