Santa Cruz - Una nueva y muy dura pulseada se dirimió ayer en el Ministerio de Trabajo de la Nación para intentar destrabar definitivamente el paro petrolero en la provincia natal de Néstor Kirchner, que hoy cumple 32 días, pese a que tanto dirigentes gremiales como el propio gobierno del santacruceño Daniel Peralta daban por sentada la rúbrica ayer de la paz. «No hubo acuerdo y se levantó la reunión; hay voluntad de las cámaras, pero el sindicato de Santa Cruz está muy duro y no acepta condiciones que sí aceptan otros», aseguraron fuentes empresarias, en referencia al entendimiento paritario rubricado ayer en la Casa Rosada por el Sindicato de Trabajadores del Petróleo y Gas Privado de Río Negro y Neuquén -que lidera Guillermo Pereyra- con las cámaras empresariales, con la presencia de Cristina de Kirchner y al ministro laboral Carlos Tomada. A diferencia del líder del gremio santacruceño Héctor «Chaco» Segovia, Pereyra cerró una suba de 19,5% sin medidas de fuerza de por medio. En el caso de Santa Cruz, anoche los empresarios del sector evaluaban como posible un nuevo encuentro hoy en la sede laboral. «Dieron sorpresivamente marcha atrás con algunas de las concesiones ya acordadas», denunciaban, por su parte, gremialistas del Sindicato del Petróleo y Gas Privado local, que conduce el recientemente electo Segovia.
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Ambas partes confirmaron la existencia de un entendimiento respecto de una suba del salario mínimo de 19,5%. Las diferencias surgieron en torno a varios ítems -como la vianda- y días caídos. El pasado viernes, el propio ex presidente había bajado la orden de domar el grave conflicto, que incluye la toma de plantas petroleras (que sufren graves daños en instalaciones y derrames), piquetes en rutas y pérdidas en el cobro de regalías por parte de la provincia por más de 35 millones de pesos. Néstor Kirchner incluso colocó como una suerte de mediador a un empresario petrolero patagónico de buena relación con Segovia. Pese a esos esfuerzos -incluidos los oficios del subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal, Roberto Baratta, enviado por Julio De Vido- anoche las partes no habían logrado arribar a un acuerdo. Sobre la medianoche del lunes, los petroleros habían levantado «como gesto» la toma de la planta de Petrobras/Chevron de Puerto Loyola, en cercanías de Río Gallegos, mientras que sus pares del norte provincial mantenían el copamiento de las plantas de YPF de Pico Truncado y Cañadón Seco. Anoche, las bases en Santa Cruz no descartaban profundizar las medidas de fuerza para forzar concesiones. Mientras tanto, en Buenos Aires algunos dirigentes no ocultaban su enojo contra Tomada. «El Ministerio de Trabajo no hace más que empiojar la cancha y quieren enchufar a la Federación en las negociaciones», denunciaron, en referencia a la Federación Argentina Sindical del Petróleo y Gas Privado, que conduce Roberto Roberti y de la que se escindió recientemente Pereyra, mientras que Segovia va por igual camino. Pese al inesperado nuevo fracaso de las negociaciones, ayer Peralta optó por el silencio. El pasado domingo, en el marco del acto central por el 25 de Mayo, se había despachado con dureza contra las operadoras, al denunciar que «extorsionan» al gobierno provincial y a los municipios con su «intransigencia». También instó en esa oportunidad a respetar a la conducción gremial recientemente elegida, en peligrosa unción de los violentos.
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