9 de agosto 2006 - 00:00

Serio: compromete Córdoba fondos de obras para salarios

El delicado escenario que se vive en la provincia mediterránea es seguido con ansiedad por el resto de los gobernadores, conscientes de que las penurias de De la Sota pueden extenderse con prontitud a otros puntos del país.
Esta potencial exportación del megaconflicto fue advertida por el propio mandatario cordobés, quien aseguró ayer que «cuando una provincia tiene un conflicto, también repercute en Nación». Sin embargo, dijo descartar que «gente del poder central esté especulando con que a Córdoba le vaya mal» porque «nadie escupe para arriba».
En realidad, en el entorno delasotista creen que el desaire nacional -hasta el momento- en materia de asistencia a la provincia tiene aroma electoral, a partir de la falta de acuerdo entre el gobernador y Néstor Kirchner en materia de candidaturas 2007. En este escenario se inscribe además la decisión del secretario general de la CGT, Hugo Moyano -de estrecho contacto con el santacruceño- de respaldar públicamente los paros cordobeses.
Pero, más allá de las especulaciones partidarias, sabe Kirchner que si auxilia a alguna provincia en materia de pago de sueldos, al día siguiente deberá atender en la Casa Rosada los planteos de buena parte del resto de los mandatarios.
En parte por ello, ayer el santacruceño volvió a insistir, desde un acto público en Balcarce 50, que «nunca hubo tanta inversión en la provincia» de Buenos Aires. El Presidente aseguró que ese rubro creció 1.876% en relación con los fondos de 2002, en velada alusión a los pedidos de Felipe Solá -presente ayer en el acto- de mayor asistencia a la provincia para esquivar el déficit fiscal 2006.
 Planteos
En rigor, ya buena parte de las provincias vive una fuerte escalada de planteos salariales, potenciados por el reciente aumento del salario mínimo, vital y móvil que Kirchner le concedió a Moyano semanas atrás.
En este calendario de protestas se anotan, por caso, los estatales correntinos y bonaerenses -estos últimos amenazan con nuevos paros luego de la suba en las dietas de los legisladores-, y los municipales rosarinos.
Se trata de un pantanoso terreno para los gobernadores, que ya destinan más de la mitad de los presupuestos locales al pago de salarios. Las preocupaciones se potencian si se tiene en cuenta que las provincias ya muestran este año una importante caída en el nivel de ahorro, y que deben cumplir con los preceptos de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que desde este año pone un cepo al gasto y al endeudamiento de los gobernadores desde enero de 2005.
En lo que respecta a Córdoba, presionado por las protestas, De la Sota no descartó utilizar fondos destinados a obra y servicios públicos para mejorar la propuesta salarial.
En paralelo, reiteró que no pedirá plata a Nación. «Ya sé cuál es la respuesta», cuestionó a la gestión Kirchner, aunque luego intentó justificar esa actitud en el hecho de que Córdoba no puede ser auxiliada porque «paga uno de los sueldos más altos del país», luego de una suba de «entre 45% y 65%» que les otorgó a los estatales en 2005. Sin embargo, insistió en que el Presidente podría abonar un doble incentivo docente a Córdoba.
 Recursos
El domingo, su vice -y precandidato a gobernador del PJ-, Juan Schiaretti, había asegurado que el Ejecutivo provincial deberá «raspar la olla» para acceder a más recursos para hacer frente al conflicto salarial.
Molesto, De la Sota además criticó de «desafortunada» la pretensión del ministro de Educación nacional, Daniel Filmus, de mediar en el conflicto.
En este marco, una treintena de intendentes del interior cordobés promueve la realización de una «plaza del sí», en respaldo a De la Sota (ver aparte). En contraposición, el Comité Provincia de la UCR emitió un crítico documen-
to la noche del lunes sobre
el estado de las arcas provinciales.
«No tienen plan, no tienen un porqué, no saben adónde van y ya no tienen plata», castigaron. «Mi administración goza de buena salud», contraatacó ayer De la Sota, además de asegurar que las posibilidades electorales de Schiaretti no se verán menguadas por el conflicto sa-
larial.

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