Se trata de toda una tentación para la funcionaria trasandina, sobre todo luego de que Néstor Kirchner le admitió horas antes que no le podrá garantizar al vecino país el suministro de gas en el futuro, porque la Argentina aspira a seguir creciendo a niveles de 9% anual, y para ello necesita energía. Sin embargo, el ofrecimiento fue recibido con cierto escepticismo en Chile, donde se cree que la capacidad neuquina para abastecer a ambos países podría estar magnificada. El propio Sobisch, ultraopositor a la gestión nacional, confirmó que dejó en manos de la embajada chilena y de la Cancillería «todo el material que certifica las reservas existentes en Neuquén, que significan 50% de las reservas de gas del país». «Contamos con 10 millones de metros cúbicos más que podemos inyectar al Gasoducto del Pacífico, para potenciar también los gasoductos que van a Salta, Buenos Aires y Capital Federal», dijo. Además, precisó que la provincia tiene «320 mil millones de metros cúbicos de reservas (de los que se usan 20 mil millones de reservas de gas por año)», con «reservas comprobadas por los próximos 15 años en la Argentina». «El problema con Chile son 3 o 4 millones de metros cúbicos por día», destacó. Para el gobernador, «el gas puede llegar en este momento si se toma la decisión, porque los gasoductos están construidos: uno lleva 10 millones de metros cúbicos a Santiago, y el otro puede llevar 10 millones por día y hoy transporta sólo un millón». Según Sobisch, «el hecho de que Neuquén sea la provincia más importante en producción de gas y petróleo, y que yo no sea del partido político del Presidente, no tiene que ser un obstáculo», exigió.
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