9 de marzo 2005 - 00:00

UCR ya rediseña estrategia electoral en las provincias

La pretensiónapunta en algunos casos a distanciarse de figuras locales tradicionales del partido e, incluso, del Comité Nacional, conducido por el chaqueño Angel Rozas. Aun así, la tentación de buscar aliados con fines electorales no deja de ser vista con cautela por los radicales, temerosos de repetir un modelo que llevó al histórico fracaso de la Alianza de Fernando de la Rúa y Carlos «Chacho» Alvarez.
El proceso está en etapa de definición, y desde el Comité Nacional radical pretenden comenzar a hacer una síntesis el 31 de este mes, cuando en Capital Federal se reúnan todos los presidentes de distrito del país. «Vamos a analizar la estrategia nacional en base al conocimiento microscópico que tengan los representantes de cada provincia», señaló a este diario una fuente del comité. Desde la conducción nacional del partido tienen en claro que buscan «fortalecer a la UCR, para después plantear la unión con otras fuerzas».
El difícil encastre debería darse con sectores que desde el interior buscan una renovación del radicalismo y mantienen diferencias con la conducción partidaria provincial. Este conflicto ya motivó la diáspora hacia sellos como el ARI, el socialismo e, incluso, Recrear.
Aun así, con sus
contradicciones a cuestas, los radicales -que hoy le reclamarán al gobierno nacional la demorada reglamentación de la ley de internas abiertas- creen que podrán ampliar su participación en el Congreso en los comicios del 23 de octubre y volver a ser la principal fuerza opositora en el nivel nacional. «Las victorias en Santiago y Catamarca fueron como una transfusión de sangre», aseguran.
Para la UCR, el terreno en las provincias
no es homogéneo, ya que mientras pisa firme en un puñado de distritos (gobierna en seis y lo hará en Santiago) y no necesita a priori de ayuda extrapartidaria, en la mayoría le resta mucho por hacer.
Donde se aplicaría la
línea «oficial» de privilegiar el partido es en distritos donde la fuerza radical es innegable. Por caso, Mendoza (Julio Cobos), Chaco (Roy Nikisch) y Río Negro (Miguel Saiz).
También
Chubut podría sumarse. Si bien la gobernación fue perdida a manos del ultrakirchnerista Mario Das Neves, en el radicalismo están seguros de haber perdido «por errores propios», en relación con la escandalosa interna entre Carlos Maestro y José Luis Lizurume. Con más de la mitad de las intendencias en su poder y un buen número de legisladores, la intención apunta a lavar la imagen partidaria buscando distancia de figuras tradicionales, pero no a buscar alianza con otros partidos.
Los otros distritos donde la UCR es gobierno
ya implementan la modalidad de alianza: el Frente Cívico y Social de Catamarca, conducido por Eduardo Brizuela del Moral (al cual se sumará el 23 de marzo el Frente Cívico por Santiago, de Gerardo Zamora); Tierra del Fuego (Jorge Colazo) y Corrientes (Ricardo Colombi), aunque en estos dos últimos casos la amalgama presenta cortocircuitos.
Por su parte, el radicalismo considera que posee
relativa fuerza en San Juan, Jujuy, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, aunque muy relegado por el PJ. En el caso sanjuanino, siempre está latente el conformar una alianza con el bloquismo, como en 2002, «pero esta vez liderada por la UCR».
Córdoba, en tanto, está en manos del PJ, pero la UCR confía en sus 162 intendentes e incluso algunos se animan a soñar con una alianza a l estilo Frente Cívico. Santa Fe, en tanto, requerirá recuperar un espacio que en gran medida ocupó el ARI, mientras existe algún vínculo con el socialismo, que posee en esta provincia su plaza más fuerte.
Buenos Aires, por su parte, es un rompecabezas que se resuelve a la sombra del omnipresente PJ de Eduardo Duhalde y el díscolo gobernador Felipe Solá. El comité a cargo de Margarita Stolbizer no descarta conformar un frente de centroizquierda con el socialismo, mientras el disidente Grupo Olavarría quiere hacer valer la fuerza de sus 20 intendentes y, con la anuencia de Rozas, coquetea con Recrear.
Finalmente, fuera del mapa de las pretensiones de triunfo radical, pero como terreno fértil para
potenciales experimentos, se encuentran las justicialistas Formosa, La Rioja y Santa Cruz y, a cargo del Movimiento Popular Neuquino, Neuquén. En los últimos dos casos la luz de esperanza se enciende desde las intendencias capitalinas comandadas por radicales.

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