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8 de noviembre 2022 - 00:00

Bajar un cambio: filosofía “slow” y cero al volante

El día a día nos lleva a vivir una vorágine cotidiana para cumplir metas que sin dudas son esenciales para lograr nuestro progreso personal, profesional y familiar, pero a la vez vemos tendencias en las personas que buscan frenar, reflexionar y a partir de ahí tomar decisiones más introspectivamente para disfrutar más conscientemente.

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¿Por qué la filosofía “slow” se relaciona con el consumo responsable? De alguna forma, desacelerar tiene que ver con tomar conciencia

Tomarse un momento de pausa en nuestras rutinas es necesario para reflexionar, descansar y seguir adelante. El día a día nos lleva a vivir una vorágine cotidiana para cumplir metas que sin dudas son esenciales para lograr nuestro progreso personal, profesional y familiar, pero a la vez vemos tendencias en las personas que buscan frenar, reflexionar y a partir de ahí tomar decisiones más introspectivamente para disfrutar más conscientemente. Los que me conocen saben que justamente esto último es un gran desafío para mí. Me apasiona mi trabajo y realmente logro disfrutar de lo que hago día a día. Pero es también necesario poder desacelerar y frenar, recargar energía para luego volver al ritmo que mis obligaciones me demandan.

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Entonces me pregunto: ¿qué pasaría si logramos incorporar la pausa a nuestras rutinas para lograr el equilibrio necesario para acelerar y desacelerar en el momento justo? Este año, cuando pensamos en como continuar promoviendo el consumo responsable de bebidas con alcohol y la cultura de cero alcohol al volante, decidimos abordarlo desde la filosofía de la pausa y del cuidado para expandir conciencia individual que impulsen cambios de hábitos que generen una transformación cultural colectiva hacia no tomar cuando voy a manejar y convertir el cero alcohol al volante en norma.

Estar presentes es también estar con otros. Tomarnos una pausa para celebrar, para compartir, para brindar y disfrutar. Creo que podemos partir de la filosofía de la pausa y del cuidado para expandir conciencia, instaurar buenas prácticas y otorgarle un nuevo significado al disfrute. Reflexionar sobre nuestros hábitos e identificar oportunidades para transformarlos es lo que queremos lograr cuando hablamos de consumo responsable desde una compañía en la que nos dedicamos, en su mayoría, a la comercialización de bebidas con alcohol. Hace años creamos e impulsamos la figura del Conductor y Conductora Designada, un concepto que tiene que ver con la empatía y la responsabilidad, y que con orgullo podemos decir que fue adoptado por gran parte de la sociedad siendo un ejemplo claro de que es posible instalar nuevos hábitos positivos.

Según un informe sobre Alcoholemia Federal de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), en casi dos años bajaron un 75% los casos de alcohol al volante en el país. Es una señal de que algunas costumbres están cambiando y, por estos días, las noticias dan cuenta sobre nuevas y muy valiosas normas de seguridad vial que impulsan el alcohol cero al volante.

Desde la compañía abordamos el tema en torno a tres ejes, Cero en menores, Cero al volante y Cero excesos, a través de la sensibilización, capacitación e intervenciones, para promover una cultura colectiva en la cual todos los actores tomen un rol activo. Este año hicimos foco en que todos, como ciudadanos, seamos impulsores de la cultura del cero alcohol al volante. Buscando transformar hábitos e impulsar una transformación cultural, llevamos adelante iniciativas como el proyecto Ciudades Piloto, un acuerdo firmado en junio del año pasado junto al municipio de Quilmes, a través del cual buscamos contribuir a reducir un 10% los incidentes viales y un 25% el consumo abusivo de alcohol a nivel local.

Existen prácticas del cuidado que muchos llevamos a cabo sin pensar por qué lo hacemos o qué consecuencias tienen: la decisión de no manejar si vas a tomar; elegir ser Conductor Designado; planificar el regreso de una salida; ofrecer agua para alternar con bebidas y comidas para evitar excesos o solo preguntar cómo la están pasando, son prácticas que pueden ser acciones transformadoras, y tomar consciencia de esto nos puede ayudar a multiplicarlas. Se trata de entender el disfrute no a partir de los excesos, sino a partir del cuidado del otro y de uno mismo, para que el asado con la familia se repita, para que ese encuentro con las amistades se convierta en un recuerdo memorable.

Volviendo a la cuestión del tiempo, nos preguntamos entonces: ¿por qué la filosofía “slow” se relaciona con el consumo responsable? De alguna forma, desacelerar tiene que ver con tomar conciencia para poder hacer las cosas de otro modo. En esa desaceleración, hay un retorno a lo propiamente humano. Ir más lento nos habilita a vincularnos de otra manera, a prestar atención, a tomar decisiones con la mente fresca. Por el contrario, el cansancio, la velocidad, la exigencia de esfuerzo constante, afecta nuestra salud, tanto física como mental. Como sociedad solemos llegar a un extremo para darnos cuenta de lo que se estaba gestando. En este caso, tenemos la oportunidad de frenar a tiempo y revertir la aceleración, para disfrutar de la vida a conciencia.

Desde Cervecería y Maltería Quilmes y junto a organizaciones de la sociedad civil, especialistas, comunicadores, científicos, pensadores, socios estratégicos, toda nuestra cadena de valor, y, principalmente nuestra gente, queremos impulsar y fomentar este cambio cultural, para que tengamos un futuro más pausado y cuidado con más motivos para brindar, donde las personas y el planeta prosperen juntos.

(*) Presidente de Cervecería y Maltería Quilmes

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