El presidente Javier Milei encabeza este lunes una reunión de Gabinete con sus ministros en Casa Rosada, tras participar de la ceremonia del Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana y en medio de la interna en Santiago Caputo y los primos Menem y la tensión entre Manuel Adorni y Patricia Bullrich.
Tras el Tedeum, Javier Milei encabeza una nueva reunión de gabinete en Casa Rosada
El cónclave significa otro espaldarazo del mandatario y de Karina Milei a Adorni en medio de las causas judiciales en su contra por presunto enriquecimiento ilícito.
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El afectuoso saludo de Milei a Jorge Macri en el Tedeum
Javier Milei y su gabinete nacional.
El cónclave significa otro espaldarazo del mandatario y de Karina Milei a Adorni en medio de las causas judiciales en su contra por presunto enriquecimiento ilícito. Se espera que en las próximas horas, Adorni sea llamado a indagatoria.
A su vez, será otro intento para ordenar la interna que generó cruces entre las huestes del asesor Santiago Caputo y el sector del presidente de Diputados, Martín Menem, y el funcionario Eduardo "Lule" Menem, apadrinados por Karina MIlei.
A esta interna se le agregó además la de Bullrich y Adorni, luego de que la senadora primero reclamara en los medios que el jefe de Gabinete presente lo antes posible su declaración jurada y posteriormente ella hiciera oficial la suya antes de tiempo para ejercer presión.
En ese marco, se prevé la presencia de Bullrich en la reunión de Gabinete, como venía sucediendo pese a que la ex presidenta del PRO ya dejó de ser ministra y desarrolla su rol en la Cámara alta, supo la Agencia Noticias Argentinas.
No obstante, circularon versiones de que podrían comenzar a marginar a Bullrich de estos encuentros luego del enojo que generó en el círculo íntimo de los Milei que la ex ministra de Seguridad se haya desmarcado de la postura de apoyo incondicional a Adorni.
Cómo fue el Tedeum del 25 de Mayo
Javier Milei llegó por antes de las 10 a la catedral porteña acompañado por su hermana Karina, Adorni y casi todo su gabiente. En la llegada, la única ausencia destacada fue la de Patricia Bullrich, que llegó más tarde por cuenta propia.
De la ceremonia, también participaron el canciller, Pablo Quirno; y los ministros del Interior, Diego Santilli; de Seguridad, Alejandra Monteoliva; de Justicia, Juan Bautista Mahiques; de Defensa, Carlos Alberto Presti; de Salud, Mario Lugones; y de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; además del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; y la senadora nacional Patricia Bullrich.
El hecho político destacado fue el que el Presidente ingresó a la catedral y le brindó un afectuoso saludo con abrazo incluido al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, a quien el año pasado le negó el saludo protocolar.
Escoltado por su hermana, funcionarios y autoridades nacionales y la cúpula militar, el mandatario escuchó atentanmente el discurso del arzobispo Jorge García Cuerca, que destinó varias críticas por la situación económica y social del país.
García Cuerva pidió diálogo, criticó la polarización y lanzó un mensaje a la dirigencia: “Argentina, levantate, vos podés”
En el tradicional Tedeum por el 25 de Mayo, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció una homilía con fuerte contenido social y político, en la que llamó a reconstruir los vínculos entre los argentinos, cuestionó la fragmentación social y advirtió sobre el avance de la violencia verbal y la cultura de la confrontación.
Frente a autoridades nacionales y dirigentes presentes en la ceremonia, el mensaje estuvo atravesado por una idea central: la necesidad de alcanzar acuerdos básicos para enfrentar las problemáticas estructurales del país y recuperar el sentido de comunidad.
Tomando como punto de partida el relato evangélico de los cuatro hombres que cargan a un paralítico para acercarlo a Jesús, García Cuerva utilizó esa imagen como metáfora de la realidad argentina y del rol que, a su entender, deberían asumir distintos sectores de la sociedad y de la dirigencia. “Como no podían acercar al enfermo a causa de la multitud, levantaron el techo y bajaron la camilla. No se dejaron ganar por el ‘no se puede’, ni por el ‘siempre se hizo así’”, señaló.
A partir de esa escena, el arzobispo planteó que el país necesita “cuatro actores” capaces de sostener y movilizar aquello que hoy se encuentra paralizado: el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza. “Cuatro acuerdos fundamentales: el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza”, afirmó, y sostuvo que esos pilares deberían orientar las decisiones políticas y sociales.
Una advertencia a la dirigencia: “Falta diálogo y encuentro”
Uno de los pasajes más contundentes de la homilía estuvo dirigido a la dirigencia política y a quienes tienen responsabilidades institucionales. García Cuerva destacó la capacidad de resiliencia y esfuerzo del pueblo argentino, pero advirtió que ese capital social no encuentra un correlato en los sectores de conducción.
“El pueblo argentino es un pueblo de fe, un pueblo que, a pesar de las crisis crónicas y las dificultades constantes, sigue adelante y se pone la Patria al hombro”, expresó.
Sin embargo, agregó: “Lo que nos falta es una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo, al encuentro y a la reconciliación”.
Según sostuvo, muchas personas hoy atraviesan “parálisis” vinculadas a la falta de empleo, de educación y de oportunidades.
Críticas a la polarización y a los “haters”
Otro tramo de la homilía estuvo centrado en el clima social y en la creciente agresividad en el debate público. En ese contexto, el arzobispo comparó a los escribas que criticaban a Jesús en el relato bíblico con quienes hoy utilizan redes sociales o espacios públicos para descalificar y atacar. “Odiadores de aquella época, sentados en la casa de Cafarnaúm; haters de hoy sentados frente a una computadora o cómodamente instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes”, afirmó.
También retomó mensajes atribuidos al Papa León XIV sobre la necesidad de moderar el lenguaje público y abandonar discursos agresivos. “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato y a las calumnias”, expresó.
En esa línea, sostuvo que la violencia verbal y la polarización terminan debilitando el tejido social y generan nuevas formas de enfrentamiento.
“Argentina, levantate, vos podés”
Hacia el final de la homilía, García Cuerva utilizó otra frase que se convirtió en uno de los ejes centrales del mensaje. “Argentina, levantate, vos podés”, expresó.
Para el arzobispo, levantarse implica reconstruir el entramado social, recuperar la esperanza y abandonar aquello que definió como “la invalidez de la desesperanza”.
Además, cuestionó la ostentación y el individualismo. “Es cruel y escandalosa la ostentación, el despilfarro y el derroche”, señaló.
Finalmente, retomó un fragmento de la proclama de la Primera Junta de Gobierno del 26 de mayo de 1810 y remarcó que el mensaje fundacional del país estuvo basado en la unión y la cordialidad. “El sueño fundacional fue siempre la unión. Hagámoslo realidad”, concluyó.
El mensaje del Tedeum dejó un llamado explícito a reconstruir acuerdos y a priorizar a los sectores más vulnerables, en un contexto atravesado por tensiones políticas y desafíos económicos y sociales que continúan marcando la agenda argentina.
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