Política

Camaño: "Hay muchas similitudes entre el macrismo y el kirchnerismo"

La diputada conformó un nuevo bloque en la Cámara baja con legisladores alejados del Frente Renovador. En diálogo con Ámbito analizó el escenario electoral y los desafíos del próximo gobierno.

Si este año renueva su mandato como diputada, Graciela Camañoestará por un período más su banca convirtiéndose en la legisladora con más antigüedad en esa Cámara (lleva actualmente 24 años interrumpidos).

Si bien la integrante del Consejo de la Magistratura ya empezó la campaña para Consenso 2030, la fuerza política que promueve la precandidatura de Roberto Lavagna a la presidencia y de Juan Manuel Urtubey como vice, aún lima asperezas con su pasado político. En una entrevista que brindó a Ámbito, asegura que no le quedó "ninguna factura" para pasarle su exsocio político, Sergio Massa, pero señaló que el tigrense debe "rendir cuentas" a su electorado.

"Hay muchas similitudes entre el kirchnerismo y macrismo" aseguró la primera candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires en la lista de Lavagna. Entre ellas, enumeró que ni Juntos por el Cambio ni Frente de Todos cumplieron con "la apertura" prometida. Y repartió críticas a Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri, Miguel Ángel Pichetto y Alberto Fernández.

Periodista: ¿Estás conforme con el funcionamiento de la Cámara en este año electoral?

Graciela Camaño: Nunca estoy conforme. Tengo muchos años acá y llegué a la Cámara en otro momento, en el que era impensado que durante una semana entera no se sesionara, se producía muchísimo. El tema responde a si es necesario o no tener alguna legislación, y la verdad es que tenemos legislación muy vieja. Un ejemplo de ello es la ley de adopción, que quedó totalmente desactualizada porque los conceptos con los que se concibió estaban muy vinculados a la familia tipo y a preservar al niño en un hogar de un hombre y una mujer, cuando ahora la mirada debería estar sobre el bienestar del niño, porque la familia ya no es la misma. Pero hay ejemplos institucionales. Necesitamos un nuevo Consejo de la Magistratura, una ley nueva del Ministerio Público Fiscal, tratar las modificaciones del Régimen Penal, una nueva Ley de Ética Pública con mayor compromiso, regular los entes de control, una ley de obra pública distinta. Porque todas estas son normas que se van actualizando con resoluciones administrativas, y estas cambian según el gobierno.

P.: Hablando del funcionamiento de la Cámara, ¿va a extrañar a Emilio Monzó? ¿Cree que hace bien en irse?

C.: Emilio ya decidió. No tengo que darle ningún consejo, es un dirigente político de fuste. Fue un gran administrador. De todos los presidentes que yo conocí, que hubo muchos y buenos, él se destacó no sólo por la buena gestión y administración de esta casa sino por imprimirle un tono de transparencia. Hizo muchas cosas interesantes para que la casa sea más honorable. Es un presidente presente, que nunca empequeñeció la relación política sino que por el contrario siempre la agrandó, con mucha calidez y con respeto. Es muy respetuoso no sólo en el trato sino en las acciones hacia el otro, sea del partido que sea. Se lo va a extrañar.

P.: En estos días se presentaron varios proyectos del oficialismo para eliminar las PASO, ¿qué opina al respecto?

C.: Esas cosas debemos poder abordarlas y discutirlas profundamente fuera del cronograma electoral. Si le cambiamos a la Justicia en el medio del cronograma las reglas de juego chiquito favor le hacemos al sistema democrático, máxime teniendo en cuenta el significado de la acción de votar, que se trata del proceso más igualador que tiene una sociedad. El momento del voto es aquel en el que la elección de un pobre o de un analfabeto tiene el mismo valor que la de del más encumbrado dirigente o empresario. Es cuando todos somos iguales, así que debemos cuidarlo entre todos. Yo entiendo que los periodistas lo pongan en los medios y lo cuestionen, lo que no entiendo es a los dirigentes políticos haciendo alarde de la necesidad de una norma cuando saben que es prácticamente imposible. Es oportunismo político definir que hay que cambiar las normas en medio del proceso electoral. Además, no van a dar los tiempos para que la iniciativa pase por Diputados y el Senado. Entonces, ¿por qué lo plantean? Por una cuestión de oportunismo político, para quedar bien con la gente a la que no le gusta el gasto público. Afirman que el momento del acto más igualador de la sociedad es un momento caro, y mientras tanto, no se hace nada por cuidar el Presupuesto. Es muy hipócrita.

P.: ¿Está conforme con su candidatura?

C.: Estoy contenta. Supongo que voy a poder seguir trabajando y gestando normas. Es una gran responsabilidad para mí y así lo tomo.

P.: ¿La propuesta se la hizo el propio Lavagna?

C.: Sí, él me eligió para que lo acompañe.

P.: ¿Hubiera preferido una candidatura a la gobernación de Buenos Aires?

C.: Nunca lo hablamos sobre esa posibilidad, lo vi instalado en los medios pero nunca estuvo en ninguna conversación política. Roberto lo que quiere con este consenso que buscó y logró es que los jóvenes se proyecten y tengan la posibilidad en esta elección de empezar a proyectar su carrera política.

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Graciela Camaño.

P.: ¿Con Urtubey cómo está la relación?

C.: Nosotros teníamos un vínculo previo porque fuimos colegas y compañeros cuando él pasó por Diputados, éramos muy amigos en esa época y trabajamos en muchas leyes. Tengo una muy buena relación y además sostenida en el tiempo, siempre estuvimos en contacto.

P.: Varios analistas coinciden en un escenario lectoral polarizado, ¿comparte esta visión?

C.: No es lo que se ve ni siquiera en aquellos que son fanáticos de las encuestas. Creo que hay un 60% de ciudadanos que tiene una imagen negativa tanto de uno como de otro de los candidatos de la famosa polarización, y eso en realidad indica que existe una elección en tercios. Esto implica que tengas una elección en términos de coherencia del discurso y que puedas hacerle ver a la sociedad que está con ocho años de falta de crecimiento, e incremento de la pobreza. Hubo un ciclo de ocho a diez años en el país totalmente desventuroso para el trabajo, para la generación de empleo, un crecimiento constante de la inflación. Acá hay responsabilidades en los dos gobiernos (kirchnerismo y macrismo), y eso lo corroboran los propios argentinos. Más allá de que haya una parte que diga que “antes estábamos mejor”, estar mejor no significa estar bien, antes también estábamos mal. Quizás la política económica los llevó a que privilegiaran el consumo, entonces te creaban un consumo ficticio. Pero hay una serie de cuestiones que te los pone en igualdad. Hay mucha similitud entre un gobierno y el otro, y hay que cortar esa racha desgraciada que tenemos los argentinos. Esto es posible. Nosotros tuvimos una crisis muy grande en el 2002 y pudimos salir, pero no con las recetas habituales, sino con recetas inteligentes, de la mano de Lavagna.

P.: Alberto Fernández dijo en varias oportunidades que él sabe cómo salir de la crisis y que ya lo ha hecho antes…

C.: La persona que puso la proa hacia la salida fue Lavagna, que además tuvo la hombría de bien de separarse en el momento en que vio cosas que no fueron correctas, como cuando denunció en la Cámara de la Construcción el proceso de cartelización. Ser el Jefe de Gabinete es muy importante, y el peor costo de la crisis lo pagó (Eduardo) Duhalde en 2001, pero en realidad el que vino piloteando la economía para la salida de la crisis fue Lavagna.

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Graciela Camaño.

P.: ¿Cómo viene la campaña de Consenso?

C.: Todo el mundo está haciendo algo. Juan Manuel (Urtubey) está mucho más activo en el interior del país. La idea es poder transmitirles a los argentinos lo que somos y lo que pensamos, y dónde estamos parados. No creemos que la oferta electoral para la ciudadanía deba ser votar en contra del otro. Yo le tengo muchísima consideración al voto, tal vez porque me tocó vivir en épocas en las que no se podía votar. Es el momento en que el ciudadano debe buscar votar con esperanza y con opciones y poder elegir sin que nadie le manipule escenarios.

P.: Lavagna tuvo que declarar en Comodoro Py por presuntos ofrecimientos para que declinara su campaña, ¿fuiste testigo de alguno de estos eventos?

C.: Todas las candidaturas que intentan representar al tercio de los ciudadanos son volteadas. Tratan de desprestigiarte, hay un intento de decir "esta candidatura es funcional a este", desalentando en el proceso del relato que el ciudadano pueda elegir con libertad. Si alguien creyó que con algún ofrecimiento Roberto podía quebrar su voluntad está a la vista que no lo ha logrado. De todas formas eso formó parte de la primera parte de la campaña, de la cual yo no he participado.

P.: ¿Cómo quedó tu relación con Sergio Massa?

C.: En lo personal está bien, tengo diálogo. En lo político, cada uno tomó su destino. Nos une una relación de amistad de muchos años. Estuvimos juntos, nos separamos y volvimos a estar juntos. Para mí esto no es traumático, forma parte de las decisiones políticas que uno toma. No voy a explicar lo que Sergio hizo y tampoco lo voy a criticar. Es él quien tiene que dar cuentas a su electorado. Yo en lo personal saldé todo, no tengo ninguna factura de nada. Nuestra relación siempre fue de mucha sinceridad y le dije lo que pensaba. No se trató de algo que pasó mientras yo estaba mirando para otro lado.

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Graciela Camaño.

P.: ¿Sos de quienes consideran que en caso de llegar al gobierno Alberto obedecerá a Cristina?

C.: Hay señales claras de que el poder indudablemente lo tiene ella. Primero porque que los votos y las preferencias del electorado son para ella. Segundo, porque a raíz de que las preferencias populares son para ella, ha elaborado una lista en la provincia de Buenos Aires que muestra claramente que su poder territorial ya no quiere que sea Santa Cruz, que es chiquita y lejana, sino que sea Buenos Aires, la provincia de mayor caudal electoral. Cuando vez que La Cámpora que es la organización de ella, no el peronismo y ni siquiera Unidad Ciudadana, tiene tanta prevalencia en las listas de las provincias, te das cuenta de que está construyendo poder. Y nadie construye poder para no usarlo. Por lo menos ningún político que yo conozca.

P.: ¿Qué cree que aportó Pichetto al oficialismo?

C.: El asombro. Macri hizo intentos con otros dirigentes más importantes que tal vez hubieran sido más redituables a su estrategia, pero finalmente logró atraer a Pichetto. No sé si le hizo bien a la alianza, porque lo que se ve en la construcción de las listas es que no hay ninguna apertura, fue como algo gestual, una respuesta a la jugada política de Cristina, que fue una muy buena jugada, porque se trató de un gesto político fuerte en un momento en el que todos hablaban de economía. Ahora bien, ninguno de los dos espacios, que jugaron a crear el espejismo de la apertura abrieron nada en las listas, solo incorporaron a algunos dirigentes, pero no es cierta la apertura. En el macrismo es todavía más fuerte la cuestión de no abrirse, al contrario, lo que hicieron fue retraerse al sector más duro que tienen.

P.: ¿Cuáles van a ser los principales desafíos que deberá enfrentar el próximo gobierno?

C.: Va a estar condicionado por la realidad. Porque la sociedad está cansada. El comentario de las personas comunes es desaliento, lo que demuestra que se está agotando la paciencia. El argentino es un pueblo maravilloso que tuvo muy malos gobernantes. En el aspecto económico hay que tomar medidas, poner el país en el camino del crecimiento. Debemos hacer un gran esfuerzo para que el aparato productivo del país se ponga en marcha. No vale el esfuerzo colectivo para que algunos pocos sigan en la timba financiera. Tenemos que abrir las fábricas, no pueden seguir las fábricas con las máquinas tapadas con lonas, porque así no podemos acabar con la pobreza. Luego hay que reconstruir la sociedad, porque cuando vos tenés un proceso muy largo de pobreza, de sociedad quebrada, todo eso hay que reconstruirlo. Lo importante es crear las condiciones para que haya trabajo.

P.: ¿Y los desafíos de la agenda legislativa para el próximo año? Porque el oficialismo ya adelantó que acelerará la reforma laboral.

C.: En Argentina hay un 11% de desocupados y un 40% de personas que trabaja en negro. Si la reforma laboral viene para resolver este problema, bienvenida sea. Lo que trae el trabajo en negro es que hace que haya muchos trabajadores de segunda. Necesitamos un programa de crecimiento, y para esto necesitamos consensos. El candidato que hable de eliminar la pobreza, si no te habla primero de un consenso político para lograr esto te está mintiendo, porque para poder eliminar la pobreza que tenemos en el país necesitamos por lo menos quince años de crecimiento consecutivo, de un crecimiento alto, esto no lo puede hacer una sola persona o un solo partido, esto tiene que ser un pacto entre toda la dirigencia política. Lo de “Pobreza cero” fue una mentira grande como una casa. La realidad va a tener que hacer recapacitar a la clase política.

P.: Si el proyecto de despenalización del aborto llega el recinto, ¿volverías a votar en contra?

C.: Soy provida y creo en la existencia de la vida desde el momento de la concepción, desde un punto de vista científico. Es cierto que también está el tema de la despenalización, que nunca se discutió a fondo. Nosotros tenemos un código moderado, no tenemos un código flexible ni uno conservador. En nuestro código la penalidad a la mujer es tan leve, de todas las figuras que intervienen, es la que menos pena tiene, que lleva a que las mujeres nunca estén presas por este tema. Pero sí necesitamos resolver el tema del embarazo no deseado, donde tiene mucho que ver la educación. Debemos apuntar a que aquellas personas que no desean embarazarse tengan la suficiente información y elementos para no hacerlo. El aborto es un tema absolutamente traumático para una mujer que se lo realiza.

P.: ¿Cómo está funcionando hoy el Consejo de la Magistratura?

C.: Hay que darle una vuelta de rosca. Ahora que estoy del lado de adentro creo que hay que modificarlo, nosotros no podemos seguir con este Consejo, tenemos que encontrar el mejor Consejo para la sociedad. No me siento con la capacidad como para decir cuál sería, pero no tiene un buen funcionamiento. Hay que mirar el proceso de incorporación, de recusación, debemos tener más agilidad.

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