Sacrificaron las autoridades de Paraguay más de 300 cabezas de ganado de una comunidad indígena de la región del Chaco, fronteriza con Argentina y Bolivia, para prevenir la propagación de un foco de aftosa detectado en esa zona.
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El Gobierno paraguayo confirmó la existencia de la enfermedad vesicular en una muestra extraída a 15 ganado bovino de esa región.
Por su parte, el gobierno brasileño prohibió la entrada de productos cárnicos de Paraguay por temor a que estén contaminados por la fiebre aftosa y anunció que reforzará la vigilancia en la frontera con Paraguay.
Entre septiembre y noviembre últimos, una prohibición similar a los productos cárnicos de Paraguay fue impuesta en Brasil. Además de la carne de vacuno, sufrieron la misma restricción las de búfalo, cerdo y cabra.
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