Una controversia entre el SENASA central y la delegación Salta surgió como consecuencia de supuestos envíos de vacuna antiaftosa vencida. Aunque el argumento fue rechazado, comienza una polémica de imprevisibles consecuencias.
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El titular de la delegación Salta del Servicio de Sanidad Animal y Calidad Agroalimentaria (SENASA), Fabián Martínez Almudebar, reconoció que en Salta y Jujuy se aplicaron vacunas antiaftósicas con fecha vencida, pero aseguró que los antígenos mantenían intactas su vigencia y calidad. «Hubo una fecha de vencimiento en medio del proceso de aplicación, pero también en ese momento se hicieron todos los estudios con los que podemos garantizar la calidad de esa vacuna, cuyo vencimiento se prorrogó», dijo Martínez Almudebar.
El funcionario efectuó una declaración radial en respuesta a una denuncia presentada la semana pasada por el cura párroco de la localidad jujeña de La Quiaca, Jesús Olmedo, quien indicó que se habían colocado dosis vencidas de la vacuna antiaftósica a animales de ese pueblo y del departamento salteño Santa Victoria.
El sacerdote vinculó la inoculación de los antígenos cuestionados con las muertes de un número indeterminado de animales registradas en la localidad jujeña de Yaví por motivos aún desconocidos, pero no atribuibles a la fiebre aftosa.
Al respecto, el representante del SENASA dijo: «Tenemos frascos de esa vacuna y a pedido del padre los estamos poniendo a disposición de las contrapruebas correspondientes de esterilidad e inocuidad, que son las dos pruebas que se hacen para verificar si la vacuna tuvo algún grado de contaminante que pueda haber traído problemas». Martínez Almudebar admitió que «el padre tiene razón pero nosotros garantizamos la calidad de esas vacunas» y agregó que aunque «los animales estén flacos y débiles es imposible dejar de vacunar» por la cercanía de la zona con Paraguay y Bolivia, donde hay aftosa, y por el foco en porcinos detectado en la localidad de Tartagal, al norte de Salta.
Asimismo, indicó que «la vacuna oleosa que se está utilizando es de acción muy lenta y recién empieza a hacer efecto a los 15 o 20 días de aplicada», por lo que no corresponde vincular los decesos del ganado con la inoculación.
Por su parte, desde Buenos Aires, el SENASA, encabezado por Jorge Amaya, aclaró que no remitió «partidas de vacunas antiaftosa vencidas» a Jujuy y que para investigar las causas de «muerte de algunos animales en la zona» destinó «personal de su laboratorio central, que atenderá el problema y recolectará (en la provincia) muestras para su análisis».
El organismo señaló que «los días 4, 8 y 12 de agosto envió a las provincias de Salta y Jujuy, un total de 180 mil dosis de vacunas cuyo vencimiento estaba previsto a fines de ese mes y que fue prorrogado tras comprobarse, con los correspondientes análisis de laboratorio, la durabilidad de su eficacia». Advirtió también que «si bien en Jujuy no se registran focos de aftosa ni síntomas de la enfermedad, se realiza un operativo de prevención que incluye la revacunación de todos los animales susceptibles por su proximidad con Bolivia, donde sí se han registrado brotes de la enfermedad, rastreo epidemiológico y estudios serológicos».
Asimismo, puntualizó que «en el Departamento de Yaví (Jujuy), se ha registrado la muerte de una veintena de animales y no de miles, como se ha denunciado, cuya causa obedece a diferentes motivos, entre otros, factores climáticos adversos que afectan las pasturas y por ende la alimentación del ganado».
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