11 de diciembre 2000 - 00:00

Alerta en Francia por la gravedad de la situación

París (EFE) - El llamado mal de la «vaca loca» se presenta en una proporción de algo más de dos casos en cada mil reses bovinas sacrificados en Francia, según revelan los datos preliminares de la campaña que comenzó en junio próximo en Francia para detectar la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB). En concreto, se trata de los resultados de 15.000 de los 48.000 análisis del tipo rápido «Prionics», que las autoridades sanitarias francesas tienen previsto efectuar hasta el final de este año. Este análisis muestra una «presencia elevada» de la enfermedad entre las reses nacidas entre 1993 y 1995, según el informe de la Agencia France-sa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA).

Sospechas

En Francia, los piensos con restos de animales y huesos -sospechosos de contener los priones (proteínas alteradas) que causan la EEB-se prohibieron en 1990 para los bóvidos, cuatro años después para corderos y cabras, y, desde mediados del pasado noviembre, para todas las especies. La AFSSA también subrayó un «alto índice» de EEB, entre los animales sacrificados de urgencia (tres de cada mil) por causa de un accidente, y cuya comercialización está permitida en la cadena alimentaria.

Los datos facilitados corresponden a análisis llevados a cabo entre el 7 de agosto y el 24 de octubre pasados en las regiones de Baja Normandía, Bretaña y el País del Loira; es decir, en el oeste de Francia, que es la zona más afectada.

Los test fueron practicados a tres categorías de animales: los bovinos fallecidos de muerte natural, los sacrificados por razones de enfermedad y los sacrificados tras un accidente.

Campaña

Las autoridades francesas pusieron en marcha una gran campaña de detección de la enfermedad de las «vacas locas», que consiste en realizar pruebas rápidas a 48.000 bovinos antes de que termine el año. Cuando se descubre un caso de EEB se sacrifica de forma sistemática todo el rebaño, en virtud de la legislación francesa. Además, siguiendo las recomendaciones de los científicos, el gobierno ha ido retirando sucesivamente de la cadena alimentaria el consumo de sesos, vísceras, intestinos y médula espinal, entre otros.

En el plano judicial, el Tribunal de Gran Instancia de Epinal ha dado de plazo al gobierno hasta hoy para facilitar a la Justicia todos los documentos relacionados con las importaciones ilícitas de harinas animales británicas, entre 1990 y 1994.

Si el Ministerio de Agricultura no presenta estos documentos, el Tribunal fijó una multa al Ejecutivo de 152.449 euros por día. Esta acción judicial fue iniciada por una asociación de ganaderos de la región oriental francesa de los Vosgos.