La reducción del IVA para la venta de granos «cambia las condiciones» de comercialización en plena campaña y producirá el quebranto de las exportaciones agropecuarias, según alertó la Sociedad Rural Argentina.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«La baja del IVA en medio de la actual campaña se tradujo en una mayor carga impositiva para el campo que, en algunos casos, disminuye la rentabilidad», aseguró la entidad que preside Luciano Miguens. Al respecto, la Rural elaboró un trabajo en el que demostró el efecto que produce el IVA diferencial en una explotación maicera ubicada en la zona núcleo: un productor que esperaba lograr un rinde promedio de 90 quintales por hectárea y un precio de $ 230 por tonelada con un margen bruto de $ 745, con la modificación del IVA, su rentabilidad cae a $ 702, representando una pérdida de 5,23%, sin contar los gastos de estructura ni el efecto financiero de las retenciones. Esta pérdida se produce porque los créditos fiscales (por comprar con IVA a 21% semillas, agroquímicos, fertilizantes), que en este caso suman $ 261 por hectárea, pasan a ser mayores que los débitos fiscales al vender un IVA a 10,5%. En este caso, suma $ 217 por hectárea, generándose un saldo técnico de $ 43 por hectárea, que es el valor de este nuevo «impuesto» distorsivo. Otro ejemplo elaborado por el Instituto de Estudios Económicos indica que, con la nueva situación del IVA, los créditos fiscales suman $ 229 por hectárea y los débitos $ 126 por hectárea, lo que origina un saldo técnico de $ 103 por hectárea. «De esta manera, el exiguo resultado positivo se transforma en un quebranto liso y llano de 41 pesos por hectárea», aseguró. Por su parte, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) aseguró que «el aumento de los impuestos nacionales y provinciales representará para los productores agropecuarios una carga tributaria adicional de $ 2.850 millones para 2003». «Además de los $ 8.400 millones de las retenciones a las exportaciones agropecuarias, los productores bonaerenses pagarán $ 2.850 millones más en 2003 como consecuencia de los aumentos aplicados a los impuestos nacionales y provinciales», señaló el presidente de CARBAP, Mario Llambías. Entre los impuestos nacionales, el dirigente contabilizó «los $ 1.000 millones adicionales que se pagarán en concepto de ganancias ficticias» ante la imposibilidad de aplicar un índice de ajuste por inflación al cálculo de ese tributo. También contabilizó «5% de aumento» por la aplicación del IVA diferencial para la última venta de granos que, «calculado sobre una producción total de 68 millones de toneladas con un valor de u$s 408 millones», arroja un saldo de $ 1.367 millones. Otros $ 85 millones corresponden a «1% adicional del Impuesto a los Bienes Personales», que surge del incremento promedio de 50% de las valuaciones inmuebles realizadas por el gobierno bonaerense.
Dejá tu comentario