El Subsecretario de Política Agropecuaria y Alimentos, Claudio Sabsay, participó en la ciudad de San Pablo, de la XI Reunión de la Asociación Brasileña de Industriales de Trigo, ABITRIGO, entidad que nuclea a los molinos harineros brasileños más importantes.
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Argentina históricamente se ha posicionado como un importante exportador de trigo y, en este momento, debe ajustarse a los requerimientos de un mercado internacional más competitivo, donde la demanda impone exigencias más estrictas.
En ese sentido, Sabsay manifestó que “omos concientes de que el trigo argentino enfrenta, en la actualidad, una etapa cuyo nudo central es la pérdida de competitividad frente a los principales exportadores, que están en condiciones de ofrecer trigos diferenciados a esta nueva demanda mundial”
Por este motivo, el evento fue de vital importancia para la Argentina, teniendo en cuenta que a él asisten los principales compradores de trigo de Brasil, país al cual se dirige el grueso de las colocaciones externas de este cereal.
Con el objetivo de mostrar el trabajo de nuestro país para reposicionarse en el mercado internacional de trigo, el Subsecretario afirmó que “ejos de quedarnos con los brazos cruzados, el sector oficial, acompañado por todos los agentes involucrados en la producción, ha generado una respuesta a dicha crisis al crear, en el 2003, el Programa Nacional de Calidad de Trigo, con el objetivo de aumentar la competitividad y lograr una oferta diferenciada de acuerdo a los requerimientos de la demanda”
Si bien Argentina es un actor permanente en el escenario del comercio mundial de trigo, Sabsay sostuvo que “ebemos asumir que, la diferenciación por calidad en un mercado cada día más exigente, representa una asignatura pendiente y se convierte, además, en una condición impostergable, si queremos seguir siendo verdaderos protagonistas de esta nueva etapa”
A modo de cierre, el subsecretario afirmó que “rgentina ha iniciado una etapa de transformación en todos los ámbitos. Por eso, desde lo político, económico y social estamos impulsando modificaciones estructurales que permitan generar condiciones de progreso y estabilidad a todos los sectores de la sociedad. La agricultura, y precisamente el cultivo de trigo, representan una porción sumamente significativa de la estructura productiva argentina. En este aspecto, hemos decidido enfrentar con firme decisión la tarea de incrementar la competitividad del mismo, en el pleno convencimiento de que redundará en el beneficio de todos los argentinos y también de nuestros compradores, especialmente en el caso de Brasil”
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