Avance de cosecha en EEUU presiona valores de granos

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Desde el punto de vista de los factores exógenos, el mercado sigue inmerso en la crisis financiera desatada hace ya varias semanas, con el temor a que una fuerte desaceleración en el crecimiento económico, una recesión o incluso una depresión global reduzcan la demanda de granos y oleaginosas. Desde la perspectiva propia del mercado de granos, observamos que la cosecha norteamericana avanza a muy buen ritmo, con un clima casi ideal y sin inconvenientes, lo que adiciona mayor presión a las cotizaciones.

En la semana pasada, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) reportó que el progreso de cosecha de maíz alcanza 14%, comparado con 39% del año anterior. En soja ya se encuentra recolectado 31% del área, comparado con 43% de 2007.

Los productores norteamericanos se muestran sumamente renuentes a liquidar el producto de su cosecha en estos niveles de precios, pero la presión psicológica de estas disponibilidades en el mercado dificultará una pronta recuperación.

El mercado se vio desbordado en las últimas semanas por una masiva liquidación de posiciones por parte de los fondos de materias primas, que han soportado pérdidas muy fuertes en algunos casos, con inversores que piden redimir el remanente que queda en sus cuentas, lo que exacerbó la tendencia declinante y determinó pérdidas muy superiores a las que los analistas más pesimistas suponían.

En el curso de los últimos meses, cuando los mercados de materias primas se mantenían relativamente estables o subían, no existía mucha razón para liquidar posiciones largas. A medida que la tendencia cambió, hecho coincidente con los temblores financieros, los inversores se apresuraron a liquidar carteras, con pocos compradores del otro lado, y en un momento muy poco oportuno, pues coincide con el de máxima oferta estacional.

La mayoría de los analistas coincide en que el mercado no corregirá esta tendencia hasta tanto la actividad de venta por parte de los fondos sea interrumpida.

La reciente crisis, con consecuencias directas en las cotizaciones bursátiles, no sólo ha debilitado las participaciones accionarias en los bancos y los precios de las materias primas.

  • Acciones

    Otras víctimas de esta debilidad global han sido las cotizacionesde las acciones vinculadasa la actividad agrícola. En este caso, los inversores perciben que los precios de las materias primas se debilitan y el futuro de las empresas vinculadas a esta actividad correrá la misma suerte. Por esta razón se apresuran en desarmar sus carteras con acciones agrícolas. La acción de Mosaic, uno de los dos principales fabricantes de fertilizantes en ventas en los EE.UU., cayó 77% en menos de cuatro meses, cuando los precios de los cereales alcanzaban máximos históricos, y a pesar de las buenas utilidades del último trimestre. La aceleración en su caída se produjo cuando días atrás comunicaba a sus accionistas que el precio del fosfato iba a ser recortado, luego de varios meses de subas ininterrumpidas.

    Las acciones vinculadas a fertilizantes tuvieron en los últimos años un comportamiento similar a las del ciclo de las acciones tecnológicas entre 2000 y 2001, cuando empresas como Microsoft o Intel sufrieron un ataque de especuladores que pensaban que el cielo era el límite en sus cotizaciones. En poco menos de un mes, las cotizaciones de John Deere se fueron de u$s 70 a u$s 39. Los papeles de AGCO, líder en maquinaria agrícola, cayeron en el mes de setiembre 31%. El gigante norteamericano de alimentación, Tyson Foods, también pagó las consecuencias de la psicosis financiera, cayendo 34% desde mediados de agosto y hasta el final de setiembre.

    También declinaron las participaciones accionarias de empresas exportadoras de primera línea, como Bunge y ADM.

    Monsanto, líder en biotecnología, también declinó 32% en algo menos de dos meses.

    Más allá de que el cambio de expectativas se haya modificado en el corto plazo, algunos inversores afirman que los « priceearnings» (la relación entre el precio y las utilidades) de estas acciones son muy bajos, lo que constituiría una oportunidad para quienes creen que la tendencia ascendente de los granos podría reencaminarse en los próximos meses.

    Uno de los ganadores de esta crisis, sin embargo, fue la acción del CME (Chicago Mercantile Exchange), entidad que cotiza granos y derivados financieros. Como consecuencia del reciente sacudón económico, sus recintos batieron récords operativos en el mes de setiembre. La operatoria en este mes se incrementó 18% con respecto a idéntico período del año anterior, con un promedio diario de 15,7 millones de contratos y un volumen mensual total de 328 millones de contratos. Como consecuencia de estas cifras, la acción trepó 19% en el curso del mes pasado.
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