28 de julio 2003 - 00:00

Avatares de La Rural

La comida más común de la Rural, sin duda, es el choripán y, si bien el precio en esta muestra parece ser uniforme: $ 2,50 la unidad, hay, sin embargo, diferencias notables. Las más extremas se registran entre los que se ofrecen en el gigantesco quincho de las «exclusivas» carnes de Disco y los de quioscos menores, aunque también en éstos se ofrecen cortes de marca. Pero no sólo de calidad vive el hombre. También de sabor. Así, mientras los primeros pasan sin pena ni gloria y ni siquiera tienen la alternativa de ser saborizados con el tradicional chimichurri («porque tapa el sabor de nuestras carnes», dicen los jóvenes vendedores del stand), los otros se huelen desde lejos...

• «Somos el campo». El eslogan que identifica al Renatre (Registro Nacional del Trabajador Rural) y, por carácter transitivo, también a UATRE (el gremio de los peones rurales) y a su obra social, Osprera, parece multiplicarse geométricamente. Ya desde antes de ingresar en el predio palermitano es posible ver todos los carteles oficiales de avisos en vía pública tapados por estos afiches. Una vez adentro, el tema se agrava, ya que a los carteles se suman camperas de polar verde identificadas con la sigla del gremio, ponchos y hasta una música atronadora que invade gran parte de los espacios descubiertos, proveniente de uno de los dos ya tradicionales stands con que habitualmente cuenta el líder sindical de los rurales, Jerónimo «Momo» Venegas. En el «telúrico» stand sindicalista, desde cuyo escenario arrecian artistas folklóricos sin solución de continuidad, se expone hasta una novísima ambulancia que más de uno preferiría ver en el interior, donde los servicios de la obra social de este gremio muestran déficit notables.

• En esta 117ª edición de la Rural también vuelven a estar los stands de Misiones Rurales Argentinas y ALPI, entidades de beneficencia que venden comidas y bebidas y utilizan lo recaudado para obras de caridad. De esta forma se expenden locro a $ 4 y sándwiches de pata de ternera también a $ 4 mientras una gaseosa se paga a $ 1,5. Los que gustan del mate consiguen, en otro stand, la tradicional infusión en vaso plástico, un termo con agua (en carácter de préstamo) y dos pastelitos de membrillo por $ 3,20.

• Las asociaciones de productores compiten por posicionarse en el corazón de los productores. Algunos ponen todas sus energías en exponer las virtudes de sus razas. Por caso, los criadores de Shorthorn, encabezados por Héctor Mario Eyerabide, que con empanadas y vinos de su marca explicaba sus objetivos para que la raza recupere el lugar de privilegio que tuvo 50 años atrás. Es que la Shorthorn fue la primera de las razas del país, por su gran adaptación a las diversas condiciones geográficas y por su doble cualidad (carnicera y lechera). Si bien hoy representa 5% del rodeo nacional y en la Rural se presentan 26 cabañas, los criadores mostraban la expansión de los rodeos en el país en esta etapa de recuperación. De hecho, en un reciente remate se lograron valores promedio de $ 3.300. En los remates de esta muestra podrían lograrse promedios de $ 7.000.

• Ya desde el primer día, la «happy hour» es una cita obligada para cabañeros y visitantes. Justo frente a los Aberdeen Angus, el Tom Collins logró reunir a una variedad de asistentes que ese primer día se rotaban o compartían la tradicional barra. Allí se pudo ver y escuchar a los criadores más tradicionales junto a los visitantes del exterior, incluido un llamativo escocés ataviado con la típica kilt.


• En el pabellón de equinos se ubica el stand de Solidagro, el ente sostenido por el Foro del Sector Social, que recolecta donaciones de los productos del campo con fines benéficos. Este año, a instancias de Aprocaboa, a todas las ventas de reproductores en Palermo se les retendrá un porcentaje mínimo para seguir atendiendo el programa Carne Solidaria que permitirá ayudar a los inundados de Santa Fe. Daisy Chopitea encabeza Solidagro, un plan que consiste en la creación de bancos de alimentos regionales donde los aportantes donan materias primas de uso alimentario que son administradas por las instituciones que la conforman para garantizar la transparencia en su instrumentación y en la distribución de los alimentos.

• «¿Qué harán con mi aporte?», se preguntan muchos productores con relación al Instituto de Promoción de Carnes Vacunas, y así reza un afiche expuesto en un pequeño stand de la muestra palermitana. Aunque repleto de buenas intenciones, muchos de los ganaderos asistentes coincidían en la desconfianza sobre el tan «hablado» organismo que siempre parece a punto de naufragar. Lo cierto es que el Instituto también está presente en esta Rural.

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