2 de diciembre 2002 - 00:00

Brasil compraría trigo a países del este de Europa

Con sorpresa, se recibió la noticia en el mercado granario nacional de que Brasil compraría trigo a los países del este europeo. Al comienzo, sonó como un rumor que se había hecho rodar por algún interesado para que el mercado entrara en una calma muy necesaria para los intereses de los compradores. Pero luego se llegó a conocer con certeza que Brasil firmó cartas de intención de compra con Rusia y Ucrania por alrededor de 1.500.000 toneladas de trigo. Quiere decir que de los 8 millones de toneladas de trigo que los brasileños necesitarán comprar este año, ya tendrían un compromiso escrito de que al menos 1,5 millón de toneladas se lo comprarán a los mencionados países europeos. De esta forma, la Argentina perdería la oportunidad de vender a los vecinos al menos ese tonelaje ya comprometido. Recordemos que la Argentina tendrá una cosecha bastante menor a la del ciclo precedente. Se espera que se cosechen alrededor de 11.800.000 toneladas de trigo, contra 15.500.000 toneladas del año anterior. Lógicamente, de lograrse estos escasos guarismos de producción, nuestro país tendría solamente para exportar 7 millones de toneladas de trigo. También debemos considerar que la Argentina no les vende solamente el saldo exportable de trigo a los brasileños, sino que existen varios países compradores de importación, satisfechos con la calidad y condiciones del trigo nacional. En los últimos años, los industriales molineros cariocas han comprado aproximadamente 60%/70% del saldo exportable de trigo nacional. «Parece que nos cantaron falta envido, pero sin tantos...», vaticinaba un exportador en los pasillos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Y muchos operadores entienden que los compradores de Brasil intentan enfriar las negociaciones, sabiendo que el trigo en el mundo será un bien escaso. Porque a pesar de los dichos de los informes del Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA) sobre las extraordinarias cifras de stocks de trigo que tendría China, o que el consumo de este cereal bajaría en el mundo, son pocos los que están convencidos de este escenario mundial de oferta y demanda triguera.

• Importación

Si todos saben que Australia tuvo una de las peores cosechas de su historia, siendo habitual exportador, este año se espera que tenga que importar trigo. En Canadá tuvieron múltiples problemas con los rindes y con la calidad del cereal cosechado. Algo similar ocurrió con el trigo norteamericano, en especial en relación con su calidad comercial. Cabe recordar el incidente de trigo americano que llegó a puertos de Brasil y la Argentina, donde el cereal venía con ataques fúngicos y excremento de ratones. A la Unión Europea no le fue nada bien con su producción de trigo, salvo los ineficientes países productores del Este del mencionado continente, que obtuvieron una discreta cosecha. Lógicamente Brasil, Uruguay y Paraguay tuvieron los mismos inconvenientes climáticos que le tocó tener a nuestro país, y en las tres naciones mencionadas, las mermas productivas son verdaderamente importantes. Por último, queda la Argentina, donde todavía no está nada dicho. Siendo optimistas, se lograrán los 12 millones de toneladas previstos hasta el momento, pero si el clima continúa generando problemas para la evolución de los cultivos y para los trabajos de siembra, los números se deberán ajustar a la baja. Las cartas de intención de compra que firmó Brasil pueden ser un medio de presionar al mercado argentino de trigo, mostrando una «firme» convicción de que este año le comprarían trigo a cualquiera. Pero bien sabemos que «del dicho al hecho, hay mucho trecho», donde se espera que prime la cordura, el sentido común y la sensatez de quienes tengan que decidir sobre estos temas. Por ahora, estas noticias no han generado las bajas de precios esperadas, pero el manejo informativo que realizan ciertos sectores del comercio granario mundial puede llegar a generar nuevas noticias, en búsqueda del objetivo que es bajar los precios del trigo de la nueva cosecha.

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