Un clima distinto serespira en la Federación Agraria Argentina. La llegada de Eduardo Buzzi parece dinamizar la acción de unaentidad que fue históricamente combativa, pero que en el último año habíaingresado en una pasividad poco habitual. Sin embargo, los plan-teos y lafilosofía de los agrarios siguen siendo los mismos. En diálogo con AmbitoFinanciero, Buzzi pide cambios en el esquema económico, precios sostén,mecanismos similares a los que regían en el país con la Junta Nacional deGranos y medidas que se oponen, en cierta medida, a los lineamientos actualesde los mercados.
Periodista: ¿Cuál esel reclamo de la Federación Agraria frente al paro que anunciaron tres de lasentidades del campo?
Eduardo Buzzi: Aunque se modificaran todas las variables impositivasno tendríamos solución... Con las profundas distorsiones que han sucedido desdela convertibilidad en adelante y con el aumento de costos, de servicios y lacaída de los commodities. A nosotros la renta presunta no nos afecta y elImpuesto a los Bienes Personales tiene un impacto relativo. Sí golpea elimpuesto a los intereses y a los combustibles.
P.: Entonces, ¿cómose resuelve el problema del peque-ño y mediano productor?
E.B.: Un paro se puede levantar por el otorgamiento de algúnpunto, pero para la Federación Agraria eso no resuelve el problema. Se requiereuna definición política y estratégica, mucho más profunda, se necesita uncambio de política agropecuaria.
P.: ¿Cómo tendríaque ser esa política agropecuaria?
E.B.: En primer lugar el problema del productor es lainestabilidad del ingreso. Al inicio de la convertibilidad los precios eranbajos, pero nunca como ahora. Hubo un pico de muy buenos precios en 1996/'97,pero a fines del '97 comenzaron a caer. La falta de previsibilidad afecta alpequeño productor. Y volver a la Junta Nacional de Granos es una utopía... perocrear fondos estabilizadores de precios o mecanismos donde se incluyan lafigura del seguro agrícola, el uso de futuros y opciones; y fondos que hastadeterminado volumen, como 300 toneladas, complemente o estabilice los preciosserían medidas centrales para el productor.
P.: Sería preciomínimo, sostén...
E.B.: Hacen falta mecanismos que tiendan, a través de aportespúblicos y del mismo sector, hacia la fijación del precio sostén para hacer mássustentable y previsible la actividad.
Si no se lograsostener, mediante una política decidida de nivelación de precios, entonces vaa haber más productores que se van yendo del campo a las grandes ciudades. Haymás productividad... pero menos productores. Las hectáreas que van quedando sonabsorbidas por cerealistas, semilleros o gente de la ciudad que siembra
10.000 hectáreas contralas 100 hectáreas de nuestros asociados.
P.: ...
E.B.: Entonces, por un lado las entidades estamos pidiendoque se trabaje sobre las variables que impactan negativamente sobre larentabilidad como la cuestión impositiva, pero eso sólo no le alcanza alpequeño productor, que integra el segmento más vulnerable y que está en mayorriesgo de desaparecer. Con esto no estamos planteando asistencialismo, sino lanecesidad de sostener.
P.: Pero usted sabeque es antipático pedirle al país que aporte para sostener a un sector, en estecaso el agropecuario.
E.B. Pero también aporta todo un país para garantizarganancias a las concesionarias de los peajes. El gobierno decidió no cobrarimpuestos a determinadas actividades. Por ejemplo ciertas empresas privatizadasno hacen aportes patronales y eso es una forma indirecta de garantizar queganen más plata. Hoy es muy difícil modificar el presupuesto porque es muyajustado pero, ¿cómo se utiliza? Entonces, si los que están exentos pagaríanmás impuestos, tendríamos un mayor presupuesto. A nosotros no nos preocupabajar el gasto público sino cómo se aplica y quiénes son los beneficiarios...Se necesita una mejor distribución de la riqueza y tener políticas dedesarrollo. Ya hemos aprendido a asociarnos a través de programas como CambioRural, entonces la próxima etapa es aprender a comercializar, generar valor. Sepodrían lograr muchas cosas si a los productores se les brinda apoyaturatécnica.
Créditos
P.: Entonces, ¿cuáles el reclamo respecto de las tasas de interés?
E.B.: En la Argentina son muy altas. El sector agropecuariopaga una tasa promedio de 14% más impuestos, por lo tanto se va a 19%. O se lesaca todo el componente impositivo o se baja. Si, por diferentes causas, elsistema financiero no logra bajar las tasas, entonces hay que subsidiarlas.
El sistema financierodebe transparentarse. Para todo esto hacen falta asignaciones presupuestarias,pero antes se necesitan definiciones políticas a nivel país hacia un sectoragropecuario que no solamente produzcan cosechas récord, sino que ademássostenga a la gente.
P.: Pero visto desdeafuera el campo tiene cada vez menos presupuestos, pero cosechas más grandes...
E.B.: El concepto es que hay cada vez menos empresas queabarcan más tierras. Por eso nosotros pedimos un subsidio para la tasa deinterés, direccionar los recursos y ampliar la refinanciación de pasivos. Elagro tiene una deuda de 7.000 millones de dólares con los bancos, 3.500millones pertenecen al Banco Nación, de los cuales la mitad se refinanció entre10 y 20 años. Es decir que hay una parte resuelta. El tratamiento en el restodel sistema bancario es de corto plazo y altas tasas de interés. Para esto hacefalta un mecanismo de refinanciación de largo plazo y a baja tasa, mien-tras serecupera la rentabilidad para poder pagar.
P.: Pero a nivelmundial hubo hechos que cambiaron las reglas del juego. La globalización, laagudización de los subsidios.
E.B.: Sin dudas. La políticas de subsidios que aplican es deu$s 361.000 millones por año. Son casi u$s 1.000 millones por día. Acá, lejosde que se apliquen subsidios, el sector transfiere hacia otros sectores de laeconomía 5.000 millones por año. Es verdad que en el mundo cambiaron las reglasdel juego, pero si en el proceso menemista se hubiese advertido esta situación,se podrían haber gene-rado redes de contención.
P.: Supongamos queno cambia la política económica, ¿cuál es la solución para el pequeño y medianoproductor en el actual escenario?
E.B.: El problema es el modelo económico en sí. El productorestá atado a los mercados internacionales, pero también a la capacidad deconsumo. En la Argentina hay 4 millones de personas que están desocupadas ysubocupadas, sin capacidad de consumir como trabajador activo. Entonces no nospreocupa solo el productor agropecuario, sino también el resto de la sociedad.Entonces hay que revisar y modificar este modelo.
Entrevista de PatriciaVan Ploeg