27 de noviembre 2003 - 00:00

Carencia de capacitación laboral para productores

La situación económica y la precarización laboral afectaron quizás con más intensidad a la actividad agropecuaria durante los últimos años, dadas las particulares características que presenta el trabajo agrario y su colectivo trabajador. Entre los rasgos preocupantes más notorios observados merecen destacarse: temporalidad contractual, establecimiento de relaciones permanentes por afuera de los regímenes legales, desarraigo del trabajador y tercerizaciones cada vez más pronunciada de actividades. Estos son parte de los resultados que arrojó la investigación realizada en el sector rural por la Fundación para la Promoción de la Seguridad y la Salud en el Trabajo (FUSAT); programa de cooperación técnica cofinanciado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Mundial de Inversiones (FOMIN).

La investigación -centralizada en un universo predeterminado de explotaciones agropecuariaspermitió detectar las necesidades para mejorar las condiciones de medio ambiente de trabajo y de vida, tanto entre los trabajadores directamente involucrados como entre los titulares de las unidades de producción y las corporaciones agropecuarias representativas del sector.

Entre las principales anomalías detectadas sobresalen: maquinarias sin defensas en su partes móviles; correas, poleas y sinfines sin protección, motosierras sin freno de cadena, tableros eléctricos en precarias condiciones, falta de lavaojos en las instalaciones donde se manejan agroquímicos; inadecuada manipulación de envases de agroquímicos como estibaje y almacenamiento de los mismos productos. Un alto porcentaje de los trabajadores consultados admitió que nunca recibió capacitación en prevención de accidentes o enfermedades profesionales; registrándose la mayor parte de ellos en el manejo de agroquímicos y el empleo de herramientas y maquinarias utilizadas cotidianamente en labores agropecuarias.

• Dirigencia

Por su parte, tanto la dirigencia corporativa-agropecuaria representada por la Federación Agraria Argentina (FAA), la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) y la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) consideran a las condiciones de salud y seguridad laboral como factores que «quizás» tengan cierta incidencia en la evolución de la rentabilidad empresaria, pero que actualmente, dada la crisis económica generalizada, no puede ser el eje de atención de las organizaciones. También se aclara que el agro argentino no es homogéneo: se hace necesario diferenciar claramente la región pampeana del espacio extrapampeano, por sus definidas características agroecológicas, históricas, sociales, productivas y económicas.

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