China aumenta control de lácteos
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La empresa neozelandesa Fonterra es el principal accionista de la fábrica china Sanlu. La televisión china estatal informó que Sanlu contaba a nivel interno con la información del escándalo desde hacía meses y que, sin embargo, había comunicado la noticia a las autoridades locales el 2 de agosto.
La emisora estatal señaló que la empresa no tomó las medidas correspondientes ni proveyó las informaciones necesarias. El alcalde responsable fue despedido y el lunes el principal funcionario a cargo del control de calidad también debió presentar su renuncia.
Diez días después de que se produjeran los primeros informes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no fue informada sobre cuál era la dimensión del escándalo. «No tenemos conocimiento de la magnitud del problema», señaló ayer en Ginebra la portavoz de la OMS, Fadela Chaib.
La organización sólo cuenta con un escrito de las autoridades chinas del 11 de setiembre, anunció Chaib y agregó: «Estamos esperando que las autoridades chinas realicen una investigación de cómo pudo suceder algo semejante».
Chaib dijo no tener noticias de que los productos del gran fabricante suizo Nestlé estuviesen afectados con melamina. La propia empresa admitió haber detectado rastros de la sustancia química en un producto gastronómico en Hong Kong.
Así y todo, ayer reiteró que todos sus productos lácteos que fueron distribuidos en China y Hong Kong eran «absolutamente seguros».
«Ninguno de los productos lácteos de Nestlé está siendo fabricado con leche adulterada con melamina», señaló la suiza.

