5 de diciembre 2000 - 00:00

Crece el mercado de los orgánicos

El área sembrada con productos orgánicos registró un crecimiento superior a 20 por ciento y se estiman ganancias de 20.000 millones de dólares anuales. Así lo confirmaron diferentes estudios y expertos, que se reunieron en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con sede en San José (Costa Rica).

El incentivo mayor de quienes eligen productos orgánicos es consumir alimentos que no impliquen daños a la naturaleza, ni efectos secundarios en la salud de las personas, por la ausencia de agroquímicos.

La producción de hortalizas, frutas, cereales y hasta carne, en un área ahora de 10,5 millones de hectáreas en todo el mundo, tiene sus principales consumidores en Estados Unidos, Japón y Europa, según la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica. El crecimiento de la agricultura orgánica en la década de los noventa oscila entre 20 y 30 por ciento por año, según los cálculos del IICA. Los países europeos, los Estados Unidos y Japón son las regiones en donde ha aumentado más la demanda durante los dos últimos años, principalmente por la tendencia de las naciones desarrolladas por consumir alimentos «limpios», con el fin de «prevenir enfermedades como el cáncer y los males congénitos, derivados del uso de los agroquímicos», según los expertos.

Pero también con ello contribuyen a la conservación de los suelos, los bosques y las fuentes de agua, una preocupación también cada vez más creciente.

El volumen mundial del mercado «orgánico» alcanzó el año pasado los 20.000 millones de dólares, con un crecimiento histórico de 8.000 millones respecto de 1997, lo que refleja un aumento considerable en la demanda, declararon los expertos.

Demanda

El consumo de productos orgánicos en Europa y Japón es alto, pero no existe oferta suficiente para abastecer esos mercados, lo que provoca precios altos, explicó el subdirector general del IICA, Larry Boone, quien admitió, sin embargo, que también los costos de producción son más elevados que la agricultura tradicional. Agregó que estas condiciones están ocasionando que cada día más agricultores se trasladen a esta nueva agricultura, especialmente en las zonas tropicales de América, sitios que reúnen condiciones óptimas.

Uno de los obstáculos que tiene la actividad orgánica es la certificación, realizada por compañías europeas y estadounidenses, pues por su alto costo los pequeños productores de América latina no pueden optar por la exportación de sus productos, añadió. Larry Boone confió en que con el aumento en el número de productores disminuya el costo paulatinamente. El experto explicó que
el costo de certificaciones de una área de siembra oscila entre 400 y 600 dólares diarios.

En el mercado internacional, los vegetales orgánicos ocupan 3,9 por ciento de participación, la leche 3,5 por ciento y los tubérculos 2,5 por ciento, cada uno con crecimiento superior a 30 por ciento anual.

Oceanía
es el continente con más hectáreas dedicada a la agricultura orgánica, 5,3 millones, seguido por Europa con 2,6 millones, América del Norte con 1,1 millón y Latinoamé-rica con 0,5 de millón de hectáreas.

En este contexto Boone manifestó que «para los pequeños empresarios
la producción orgánica puede llegar a ser una salida para mejorar su situación económica en momentos en que los productos agrícolas tradicionales sufren una grave crisis de precios en el mundo».

El funcionario del IICA señaló que estos beneficios se pueden generar a pesar de los altos costos que implica este tipo de producción por los mejores precios de la productos orgánicos, cuya gestión también genera más empleos que la agricultura convencional.