El stock ganadero argentino cerró en 53 millones de cabezas el 2016, reponiendo casi seis millones en la última década, según un estudio realizado por analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario.
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Pero al mismo tiempo esto contrasta con el dato de que "la faena de bovinos superó el millón de cabezas en noviembre, una cifra que demuestra el estancamiento en la actividad, al tiempo que el consumo por habitante de carnes rojas bajó 5 kilos en 2016", sostiene un informe proveniente del sector exportador.
"La suba de precios y la relativa mejor competitividad respecto a los planteos agrícolas impulsaron la retención de vientres", explicaron los analistas Carina Frattini y Raúl Milano de la Bolsa de Rosario.
El estudio agrega que "la recuperación en los precios permitió comenzar un proceso de retención teniendo a la cría como uno de los grandes ganadores".
El sector exportador dice que "la faena de bovinos en la Argentina sólo creció un 2% en noviembre respecto de octubre, lo que representa unas 20 mil cabezas más, a consecuencia de haber registrado un día más de operaciones en el mes".
De todos modos señalan "el nivel de actividad de las plantas faenadoras, medido a partir del promedio diario de animales sacrificados, revela claramente que la faena se mantuvo estancada y en un nivel escaso".
Es decir que, si bien la caída en el precio internacional de la soja ayudó a que se recuperaran hectáreas de campos marginales destinados a la producción ganadera, ésta cambió del engorde tradicional de pasturas a sistemas de confinamiento de alta concentración territorial, de esta forma, estamos finalizando el último bimestre del 2016 con un mercado donde la oferta de hacienda es abultada pero la demanda es muy endeble resultado de la baja en el consumo y la ausencia de dinero en el bolsillo de los clientes.
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