Crece producción ovina en la región patagónica
-
El campo y su revolución ¿con o sin infraestructura?
-
SanCor formalizó su pedido de quiebra y la decisión ahora queda en manos de la Justicia
Sobre ese total, 26 por ciento corresponde a lanas sucias, 11 por ciento a lana lavada y 63 por ciento a lana peinada. Con respecto al consumo, la carne ovina se ubica en unos 2 kilos per cápita por año; en cambio el autoconsumo en los establecimientos agropecuarios de la región es superior: los promedios oscilan entre los 15 y los 26 kilos por año y per cápita.
Pero la demanda del producto varía en función del precio de las carnes sustitutas (vacuno, porcina o aviar), del ingreso de los consumidores y de los hábitos alimenticios. El mayor porcentaje de consumo de carne ovina para el mercado interno se concentra en las categorías de capón y ovejas, preferidas por la población rural, en tanto que el cordero constituye «un alimento del tipo gourmet» para «nichos de ingresos medios o altos».
Con relación a la faena en los últimos dos años, medida en los frigoríficos con tráfico federal habilitados por el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), se ubicó en las 400 mil cabezas anuales. La industria frigorífica se sitúa en la zonas de producción ovina que son las provincias patagónicas y de Buenos Aires, que agrupan la mayor cantidad de establecimientos habilitados por el SENASA.
Diez frigoríficos concentraron 93 por ciento de la faena, una cantidad que se distribuye en Chubut con 31 por ciento; Santa Cruz con 26 por ciento; Tierra del Fuego con 11 por ciento; Buenos Aires 8 por ciento y Río Negro 2 por ciento y 2 por ciento en Entre Ríos.
La Argentina posee una cuota de importación asignada por la Unión Europea (UE) que le permite colocar en el Viejo Continente unas 23 mil toneladas anuales de carne con hueso y tasa. Sin embargo, el país no logra cumplimentar la totalidad de la cuota asignada por falta de oferta, aspecto que se complicó con la reaparición de las barreras de aftosa.


Dejá tu comentario