28 de julio 2001 - 00:00

Dicen en el campo

Todavía hay repercusiones sobre la Agroactiva 2001 que se realizó el otro fin de semana en Río Cuarto, Córdoba, y a la que asistieron unos 70.000 visitantes. Los expositores, básicamente industriales de maquinaria agrícola, estaban muy conformes con la muestra, especialmente después que el gobernador José Manuel de la Sota confirmó el nuevo tramo de créditos para la compra de máquinas y equipos en la provincia. Según se supo, serían unos u$s 20 millones a una tasa de 7% (para bienes de capital) y estarían disponibles ya en los próximos días. Córdoba agotó una línea similar, también del Banco Nación, por u$s 30 millones. El tema es que con este nuevo tramo de préstamos, se conseguiría un respaldo adicional para las operaciones con maquinaria en plena campaña 2001/ 2002, y cuando se calcula que en Córdoba se superará el récord de un millón de hectáreas para el trigo.

Los expositores industriales reunidos en la muestra (un porcentaje significativo del total, ya que esa región -el sur de Córdoba-se está constituyendo en un polo de oferta de máquinas y equipos para toda la Pampa Húmeda), mostraban estados de ánimo variables. Por un lado, positivos ya que, a partir de los anuncios de la rebaja del IVA al 10,5%, sumado a 14% en bonos que recibirán las fábricas, hubo un relativo auge de ventas que, incluso, se acentuó con la suba relativa en los precios de los granos, especial-mente de la soja. Sin embargo, persiste bastante inquietud por la falta de efectividad de los anuncios, aunque los industriales ya aplicaron las mejoras. «Las medidas son buenas y, cuando Economía las anunció, las máquinas 'volaron'. El problema es que no sabemos 'cuando' las van a hacer efectivas», señaló un metalúrgico santafesino tras destacar, además, que si bien saben que les darán bonos, tampoco tienen demasiada idea de «a cuanto» se podrán tomar estos papeles. Dicho de otra forma, que nivel de «quita» tendrán finalmente.

Los maniceros cordobeses están preocupados ya que es el cultivo que más problemas presentó frente a las dos excelentes campañas agrícolas que lleva la provincia y que permitió, en el último ciclo, una recolección de alrededor de 16 millones de tone-ladas de granos las que, sumadas a los 3 millones de cabezas vacunas, el polo porcinocultor, y la cuenca lechera mediterránea, entre otros rubros (olivos, miel, etc.) hacen de Córdoba una de las provincias con más crecimiento agroindustrial en los últimos años. El problema del cultivo oleaginoso, además del clima, es el profundo deterioro que provoca en el suelo, causa principal de que la localidad Cabrera, prácticamente quedara tapada por el barro el año pasado cuando se produjo una lluvia torrencial. Esto determinó que el cultivo comenzara a desplazarse más para el sur donde se temen deterioros similares o mayores aun. Así las cosas, no son pocos los que comienzan a mirar seriamente el problema, buscando alternativas incluso, para «alternar» el maní con otras producciones (en esquemas de rotación) que permitan preservar un poco más la estructura del suelo.

«10 quintales de soja fue el piso y los pagaba cualquiera, pero ya no hay operaciones por adelantado», aseguraba estos días el «manager» de un importante grupo de siembra respecto a las cotizaciones de arrendamiento que se pactan para la campaña 2001/2002. El hombre destacó también que en la zona núcleo el valor se ubicó en los 12-13 quintales de la oleaginosa y que, incluso para el maíz, las operaciones prefirieron hacerse con «valor soja», en niveles semejantes. Ahora, parece que ya nadie quiere poner la plata por adelantado y entonces el esquema varió a participación o porcentaje compartiendo los riesgos, aunque también son pocos los campos aptos, por características productivas y tamaño, que quedan.

Si bien los avicultores estaban bastante conformes durante los festejos del día nacional de la actividad, especialmente por el anuncio del presidente Fernando de la Rúa de que se podrán computar los aportes patronales al pago del IVA (lo que arrancó un aplauso de la concurrencia y una amplia sonrisa de parte de Roberto Dome-nech y Héctor Motta, titulares de CEPA y CAPIA, respectivamente), no dejaba de notarse una particular inquietud por la oferta que, ese mismo día, había hecho un híper con pollos a $ 0,89 el kilo. La mercadería, aparentemente proveniente de Brasil, no permitiría la venta al público a ese nivel, ya que se ubica por debajo del costo local y del nivel acordado por el antidumping aplicado al país vecino. De ahí que ya estuvieran armando el reclamo ante lealtad comercial, entre otros. Mucho más difícil, decían, es el esquema que comenzaron a utilizar otras cadenas, con ofertas de «combos» que complican determinar cuál es el producto que se estaría ofreciendo por debajo del costo. Un ejemplo sería el que ofrece un kg de pollo, una docena de huevos y 1 kg de papas a apenas algo más de $ 1 el conjunto.