4 de agosto 2001 - 00:00

Dicen en el campo

Aunque muy atenuadas respecto al proyecto original, las medidas de bancarización para el sector agropecuario van a traer complicaciones. Ahora, de acuerdo a la normativa, sólo deberán pagarse en cajeros automáticos los sueldos del personal de los establecimientos que se ubiquen «hasta» 10 km de distancia de la entidad financiera más cercana. Pero lograr aunque sea esto implicó, parece, discusiones larguísimas con el equipo del Ministerio de Trabajo que comanda Patricia Bullrich. Parece que los técnicos «desconocen» la mayoría de las características, al menos, del trabajo rural y pretendían que todos los sueldos se liquidaran por cajeros y abriendo cuentas individuales (parece que tampoco se sabe quién asumirá este costo) para cada empleado. La cosa, según versiones, iba más lejos aún ya que se intentaba que, además, el personal «fichara», por medio de cajas negras, las entradas y salidas (¡!)

Los cambios arancelarios de algunas posiciones dejaron más descolocados que antes a ciertos productos. Esto estaría ocurriendo con los cuatriciclos de mayor cilindrada (que son los aptos para el trabajo rural) cuya importación se encareció significativamente al habérseles cambiado la posición. El caso es que hasta ahora tributaban 14% de arancel de importación y se les aumentó a 35%, lo que puede implicar hasta u$s 3.000 de precio adicional en los más grandes. A esto se le suma que también les cambiaron el IVA que antes, como maquinaria agrícola, era de 10,5% y ahora se les pasó a 21%. Así, ahora, casi cuestan poco menos que una pick up, aunque su función es totalmente distinta y constituyen una herramienta de trabajo poco sustituible en alguna áreas, como las zonas arenosas, los bañados, las sierras y la precordillera, especialmente con nieve, entre otras. Sería lógico que la gente de Comercio Exterior en Economía, que probablemente no está demasiado al tanto del carácter de implemento de trabajo rural de estos bienes, vuelva a analizar la decisión.

hay bastante malhumor en algunas provincias por lo que llaman «la industria del juicio» que se estaría generando entre abogados y algún sector de Rentas. Dicen que esto es lo que estaría ocurriendo en cierta región del «Litoral norte» donde muchos contribuyentes no reciben las liquidaciones impositivas rurales. Si no se está muy atento, además de los punitorios por el atraso en el pago de cuotas, casi en forma inmediata inician juicios cuyas costas van generalmente por parte de los contribuyentes desprevenidos. La recomendación de la gente de campo es estar muy atentos e, inmediatamente, hacer los reclamos de bole-mediante carta-documento como para tealguna cobertura. tas ner

El «castigo» que recibió Formosa por el tema de la aftosa al haber sido, aparentemente, el lugar de ingreso del agente (aunque ahora es una de las zonas ganaderas más «frías» del país), fue durísimo, pero tuvo algún efecto positivo. Es que ante las fuertes restricciones comerciales que tuvo que afrontar en la ganadería, aceleraron la diversificación de proyectos y consolidaron algunos anteriores que venían a media marcha. Por ejemplo, se avanzó fuertemente en la diversificación ganadera para completar ciclo y llevar la cría a la invernada. Esto, a su vez, permitiría que la provincia dejara de ser «importadora» de granos para desarrollar, en su zona agrícola, una producción que abastezca a su propio consumo integrado. También se estaría completando una consultoría de feed-lot que, dicen, tendría muy buenas posibilidades. Pero también se están atendiendo otros frentes, como la industrialización de bananas (especie que ya tiene 3.000 hectáreas de cultivo), y el desarrollo ictícola para el que ya cuentan con un nuevo frigorífico para peces. Esta vertiente, a su vez, tiene dos variantes: por un lado, unas 200 hectáreas para producción de pacú que, entre otras cosas, ya abastecen a un hiper capitalino con más de 10 toneladas mensuales. Por el otro, el aprovechamiento del recurso directo de los ríos, actividad que involucra a unas 400 familias.

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