15 de septiembre 2003 - 00:00

Dicen en el campo...

... que difícilmente se podría haber encontrado un escenario más complejo para iniciar sus funciones, que el que tuvo el flamante grupo que se hizo cargo del SENASA, con el ex INTA y ex Medio Ambiente, Jorge Amaya a la cabeza. Aunque el funcionario, de entrada, hizo pública su intención de dedicarse más a lo «verde» (a la sanidad vegetal, donde tampoco son pocos los problemas), lo cierto es que se estrelló contra la realidad, a partir de la situación planteada en Salta. Ahora, con fuertes limitaciones en los mercados de la región (algunos, como Chile, que se podrían haber atenuado de mediar otras acciones más lógicas y políticas con el vecino y cliente), y con la posibilidad de reapertura del mercado estadounidense nuevamente alejándose (en lugar de principios de 2004, podría ser recién en 2005), la única que contabilizan a favor es que la Unión Europea adoptó el criterio de zonificación negociado durante la anterior gestión, y entonces sólo cerró el mercado a las carnes vacunas provenientes del NOA que, por otra parte, no registran peso en las exportaciones a ese destino, aunque su condición sanitaria afecte a todo el resto.

• ... que, ante el evidente frágil equilibrio en materia de sanidad animal, que incluye la mortandad de hacienda que se está registrando por Tristeza (garrapata) en varias zonas, los ánimos de los ganaderos fluctúan entre el temor y la crítica, ya que, consideran, mientras el futuro de toda la actividad está en juego, muchos de los responsables (políticos y gremiales) parecen estar sintonizando «otra emisora», más abocados a sus internas, que a los problemas del sector. También causó bastante estupor la frase: «Después de 100 días, es hora de que alguien diga de qué se trata», en alusión a la política impositiva e impuestos distorsivos que se mantienen todavía en la nueva gestión presidencial de Néstor Kirchner. Lo que sorprendió no fue el contenido, sino quién la dijo: Arturo Lavallol, de la Sociedad Rural, titular del cada vez más devaluado Instituto de Promoción de Carnes a quien desde hace bastante más 100 días se le reclama, justamente, que dé a conocer cuál es el programa o, al menos, los grandes objetivos de ese organismo que, desde agosto pasado, debía comenzar a recaudar el aporte de productores e industriales, aunque aún no se sabe bien para qué. Parece que los ganaderos también quieren saber «de qué se trata»...

... que, en alusión a esto, una gran intriga recorrió distintos escritorios y administraciones al difundirse una capciosa pregunta: «¿quién es el controvertido ex funcionario, amigo de un alto directivo del Instituto (o, al menos, operador conjunto de algunas medidas y acciones que alteraron a la ganadería hace un par de años), que está entre los 5 preseleccionados por una consultora para la gerencia del ente?». Cerca de 80 por ciento acertó la respuesta en la primera chance, con lo que quedó claro que, tanto el aspirante como su ex (?) coequiper dejaron «huellas» difíciles de borrar. Además de los/las 4 restantes, hay otros 6 en el banco de los suplentes.

• ... que tanto los temas sanitarios como las «diferencias» que siguen suscitándose dentro del equipo de Agricultura (por ejemplo, las críticas que recibió la designación del también ex INTA Carlos Costamagna en el otrora trascendente INASE) habría sido alguna de la causas para que el titular del área, Miguel Campos, «acortara» su viaje en el exterior, de donde pensaba retornar recién alrededor del 20. Ahora, después de la reunión de la OMC en Cancún, parece que Campos apenas hará un paso rápido por Brasil (para el SIAL Mercosur), retornará el martes al país y dejaría que su segundo, Claudio Sabsay, permanezca un poco más para un encuentro en Brasilia. Esos días, entre otras cosas, los aprovecharía para avanzar también en el reacomodamiento y en la ampliación de las agregadurías agrícolas, tema que se «roza» bastante con la Cancillería, que comanda Rafael Bielsa, y que puede ser otro motivo de conflicto (de hecho, parece que ya hubo alguno de cierta magnitud por el cual la gente del Palacio San Martín pidió, directamente, la intervención del Ministerio de Economía, del que depende Agricultura). Ahora la idea parece ser retomar el viejo proyecto de ampliar la presencia «agropecuaria» a otros dos puntos del mundo: Ginebra, epicentro de las negociaciones internacionales, y algún lugar del sudeste asiático. A su vez, podría haber cambios en Washington, donde se desempeña con holgura José Molina (podría ir a alguno de los nuevos destinos), y en Bruselas, donde Arturo Ortiz podría pasar a retiro y en su lugar, para alegría propia y de varios en la sede de Paseo Colón, se menciona a Gustavo Idígoras, ex mano derecha de Luis Barcos, en materia de temas internacionales del SENASA, y ahora dependiente de Sabsay en la Subsecretaría de Alimentos y Mercados. Nada se escucha sobre Brasilia.

... que la inminencia de las elecciones en la Sociedad Rural Argentina dentro de 10 días, donde se deben renovar varios de los directores (no así el presidente, Luciano Miguens, que tiene mandato por un año más), casi se parece al ballottage de la Capital Federal. Aunque mucho menos mediática (probablemente, por falta de recursos), es casi igual de virulenta y, mientras el oficialismo trata de minimizar las objeciones del grupo de Reconstrucción Rural (el ex titular de la entidad Enrique Crotto se dedicó especialmente a conseguir firmas durante toda la muestra de Palermo a favor de las actuales autoridades y a calificar con gruesos epítetos a los adversarios), la oposición se hace cada vez más fuerte, sobre todo, en la exigencia sobre los datos financieros reales, y no sólo de la entidad ruralista, sino también los de las dos sociedades: OGDEN SA, que explota el predio palermitano (ahora mayoritariamente en manos del grupo De Narváez, Bustamante, Shaw), y Rural SA.

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