29 de septiembre 2003 - 00:00

Dicen en el campo...

...que, en los últimos días, el ministro Roberto Lavagna y el titular de la AFIP, Alberto Abad, como nunca estuvieron en la mente y en las «oraciones» de los productores agropecuarios. El epicentro, obvio, es la modificación al tema de Ganancias en las operaciones con granos, y el momento en que se toma el valor del contrato (cuando se hace o cuando se embarca), que ya tiene media sanción en la Cámara de Diputados. Si bien el tema afecta a los exportadores, todos descuentan que las diferencias en menos les serán trasladadas a los productores. De hecho, en la reunión de aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires fue el tema casi excluyente, y ya algunos analistas señalaban que los precios locales marcan una diferencia entre 6 y 9 dólares por tonelada, cobertura mínima que los exportadores estarían tomando ante la posibilidad de que la propuesta oficial salga como está del Congreso. En lo que todos coincidían es que el mercado ya está afectado, y eso se puede agravar mucho más todavía.

• ...que, si bien empresas y organizaciones del sector siguen insistiendo ante las autoridades y los legisladores para que se corrijan algunos aspectos que consideran muy negativos, hay versiones de que puede salir tal y como está. Concretamente, ante la pregunta que Enrique Mantilla, titular de la Cámara de Exportadores (CERA), le hizo a Abad sobre el tema, éste adujo que «el asunto ahora está en el Congreso», y dio por cerrado el tema. El diálogo se produjo en un aparte, durante el almuerzo periódico del SICyP, que preside Julio Werthein, en el cual el embajador de Uruguay, Alberto Volonté Berro, expuso sobre la proyección sudamericana del Mercosur. Lo que Abad no habría dicho es que la propuesta oficial no es exactamente la que Agricultura elevó y discutió con Economía (aunque después, ante los legisladores, tuvo que salir a defenderla igual, a pesar de que, por lo bajo, le hacen también objeciones), y que los cambios fueron hechos por la propia AFIP con el visto bueno de Economía que, además, insistiría con que se vote sin cambios. Tanto es así que algunas fuentes daban cuenta -y atribuían-a los diputados Oscar Lamberto y Eduardo Camaño, ambos del PJ, una gestión ante la Cámara alta (donde ahora está el proyecto) en la que ya les habrían adelantado a los senadores que «no pierdan tiempo», porque cualquier cambio que introduzcan implicará que la ley vuelva a la Cámara de origen donde «se insistirá con la propuesta original». Ante esto, aún quedaría el poco factible veto por parte del presidente Néstor Kirchner, aunque en algún rincón se especulaba con que Lavagna, finalmente, reconsidere su posición e introduzca él mismo ciertas correcciones.

...que, además de insistirse en el reclamo por las demoras en la devolución del IVA, los productores más informados tampoco están muy tranquilos con el asunto de la aparente aplicación del control satelital con fines recaudatorios. Dicen que, además de no quedar demasiado claro si no es violatorio de la propiedad privada, todavía es muy confuso cómo se hará para definir los rindes y cosechas reales, o las cantidades que se reserven para uso propio o a pastoreo, o cantidad de cuestiones que, a partir de este sistema, parece que recaerán nuevamente sobre los productores, los que tendrán que salir a explicarlas y demostrarlas. Nuevamente se invertiría «el peso de la prueba» y, para peor, ante burócratas que desconocen casi absolutamente el sector, lo que seguramente complicará sensiblemente el sistema.

• ...que, a pesar del oscuro panorama impositivo, la gente del campo hoy está mucho más preocupada por la sequía terrible en muchas regiones y porque los pronósticos para esta primavera son muy poco alentadores, ya que se prevén temperaturas por sobre la media normal, mientras que las precipitaciones estarían por debajo. El escenario no puede ser más preocupante. Es que en trigo ya habría pérdidas concretas de alrededor de 10%, estimándose una cosecha que puede perforar el piso de 12 millones de toneladas. En maíz, cuyo escenario más optimista era el de repetir apenas la performance de la campaña anterior (debido a su alto costo comparativo de implantación respecto a la soja), se entró en tiempo de descuento ante la imposibilidad de sembrar en amplias áreas, con lo cual, se hará fuera de época o, directamente en segunda, y en ambos casos los rindes esperados son mucho menores, y algo similar ocurriría con el girasol. Sólo la soja mantiene todavía sus posibilidades, ya que aún le resta período óptimo de siembra, situación exactamente inversa a la que tiene la vapuleada ganadería vacuna que, en el caso de la cría, está en plena parición. De hecho, ya se registra mortandad importante en algunas localidades (La Pampa, Córdoba, etc.), y pérdida permanente de kilos. Lo que más sorprende es la falta de ayuda o incentivos oficiales ante la magnitud del desastre y mientras se registran crecientes casos de abuso ante la desesperación de los productores, tal el caso de los sobrevaluados costos de fardos, rollos, etc., o el aumento en los fletes para sacar la hacienda y llevarla a campos no tan afectados que, además de quedar pocos, están bien alejados de las zonas más críticas.

...que no se sabe si es por el debilitamiento continuo, político y gremial, que siguen registrando las principales entidades nacionales del campo (un indicador serían los menos de 800 votos que se habrían registrado en la reciente Asamblea de la Sociedad Rural Argentina, sobre los apenas 2.800 socios en condiciones de votar que registró la entidad y donde, además de algunos escándalos, se escucharon duros cuestionamientos el ex titular de la entidad, Enrique Crotto) o por alguna otra razón, lo cierto es que están surgiendo nuevos nucleamientos y propuestas. Tal el caso de la «cadena agroalimentaria», que reúne a más de 20 entidades del sector, u otro grupo que haría su «irrupción» a mediados de octubre con una impactante presentación pública, dicen, de un ambicioso proyecto (cuyo estudio demandó más de 6 meses), y que encararía el planteo de la Argentina productiva, tanto en su contexto político y como económico, pero partiendo de la sustentabilidad, y en el que aparecerían, entre otros temas, la trazabilidad, las exigencias ambientales y una serie de normas para que el país no termine quedando (como algunos temen) fuera del mundo.

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