1 de diciembre 2003 - 00:00

Dicen en el campo...

...que la reunión de las fundaciones, originalmente ideadas para la lucha contra la aftosa, sigue levantando polvareda y en distintos frentes. Respecto de los temas de fondo, porque volvió a poner sobre el tapete la controversia sobre su existencia (la Argentina es el único país que tiene una «estructura» de este tipo), arena en la que se enfrentan hasta los propios productores y dirigentes. Así, mientras que los que las respaldan argumentan su efectividad a fines de los '90 y la necesidad de que sean «los propios productores» los que controlan las vacunas y su aplicación.

Los que se ubican en la vereda de enfrente hablan de un «negocio de pocos», encarecimiento de costos y hasta de ineficiencia. Sorprendentemente, entidades como el FAN (Frente Agrario Nacional), que se podría considerar más dirigista o hasta «progre» (tratando de seguir las calificaciones de moda de los últimos meses), son los detractores más fuertes de estas organizaciones y los más «libremercadistas» al propugnar la libertad del mercado de la vacuna y de la vacunación, hoy por hoy, circunscripta a las fundaciones y sus veterinarios (con los consiguientes costos). Del otro lado, los dirigentes de las entidades más «liberales» del sector, defienden con uñas y dientes la permanencia de estas estructuras noventistas, aunque algunos ya alertan sobre su intento de ampliación también a otras afecciones, además de la aftosa, incluyendo hasta el plan sanitario.

...que difícilmente el juez cordobés que otorgó el amparo para que las agronomías y veterinarias del interior puedan volver a vender la vacuna antiaftosa (como fue tradicionalmente) se haya imaginado el revuelo que se iba a armar en todo el sector, aparentemente, más por conflictos o intereses comerciales, que por razones técnicas. De hecho, reconocidos especialistas aseguran que, si el SENASA vuelve a custodiar la calidad y potencia de la vacuna y que no se corte la cadena de frío, el resto depende de la conciencia de los empresarios -que vacunen- y, ni siquiera hace falta un profesional para la aplicación. «Es como si dijeran que para colocar una inyección hace falta un médico. Hay demasiados intereses en juego», reconoció un ex funcionario del sector. «La garrapata se cura bañando y la aftosa vacunando. No hay más ciencia», completó. Lo concreto es que la reunión realizada días atrás en la CAC (Cámara Argentina de la Construcción), no sólo dejó expuestas estas diferencias sino, también, algunas fisuras oficiales. De hecho, el titular del SENASA, Jorge Amaya, no concurrió al convite y dejó solo a su superior directo, el titular de Agricultura, Miguel Campos. El «faltazo», según algunos, fue porque sabía que, entre otras cosas, le pedirían la cabeza de una de sus espadas: Alberto Pecker quién volvió al organismo con el grupo «austral». La ausencia de Amaya, sin embargo, no evitó el pedido y Campos reconoció que lo «estaba estudiando». De hecho, dicen que semanas atrás ya le había solicitado al titular del SENASA la remoción del controvertido funcionario, aunque no sería el único caso. También Rodolfo Acerbi, de internacionales, no se encuentra en su «pico de popularidad». Los sectores empresarios le asignan ambos mucha responsabilidad en las recientes complicaciones sanitarias en materia de carne con Chile y con la Unión Europea que, ahora, no se sabe cuándo podrán tener algún avance positivo. Esto, sumado a la prórroga hasta 2005 de la apertura del mercado estadounidense y a las recientes restricciones de España para los cítricos argentinos, no arroja un balance demasiado alentador para el organismo sanitario este año.

...que tal vez para olvidar, aunque sea por un rato, tanto dolor de cabeza, dicen que Campos constituyó un show aparte durante el casamiento de su hombre de internacionales, Gustavo Idígoras, con Laura Panatiello, de prensa del organismo, y que se festejó en el ibérico Club Español sobre la 9 de Julio. Al parecer, la versión agropecuaria del romántico tema «No sé tú», no dejó ningún lugar a dudas sobre las (in)habilidades, en este caso canoras, del Secretario de Estado... La escasez de invitados de medios, y la ausencia de funcionarios patagónicos, fueron algunos de los aspectos comentados durante la noche. Para otros, la hiperactividad que rodea estos días a la mayoría de los funcionarios políticos nacionales y provinciales, ante los cambios que impondrá el próximo 10 de diciembre, justifican más de una ausencia. En Buenos Aires, por ejemplo, Felipe Solá sigue sin definir qué pasará con Magnanini y el Ministerio de la Producción. Algunas versiones indican que volvió a ofrecerle un reflotado Ministerio de Asuntos Agrarios (ahora es Secretaría), a su ex hombre fuerte, Félix Cirio, aunque éste parece que volvería a declinar el ofrecimiento. En Santa Fe, Carlos Tanino de Reconquista, como en Corrientes, Navajas, están estrenando cargo en el área agrícola. Este último en reemplazo de Estela Robaina, mientras en el San Luis de los Rodríguez Saá crecen los reclamos por la falta de nombramiento del responsable agropecuario. Mientras en Entre Ríos, si bien el electo gobernador Jorge Busti todavía no parece haber definido el nombre para el cargo, al menos se dio cuenta de un tema crucial para la producción agropecuaria, como es el estado de las rutas. «En mi provincia los caminos son cráteres», dijo sin miramientos, aunque con absoluto realismo.

...que el teleteatro del Instituto de Promoción de Carne podría tener un nuevo capítulo esta semana, ante la creciente ola de disconformismo que lo rodea, y que ya alcanza a sus propias autoridades, sin hablar de los productores que deben pagar y siguen sin saber para qué, o de los consignatarios que, aunque no tienen ni voz ni voto, son la «cara visible» y, por ende, los que reciben las mayores presiones en el interior. Naturalmente, la propuesta del vicepresidente, el representante de los frigoríficos, Enrique León Beloc, acerca de aplicar un nuevo impuesto, esta vez a los terneros livianos, como forma de «desincentivar» la matanza de animales chicos, sigue levantando polvareda. A su vez, los $ 70.000 que se habrían gastado para remodelar las oficinas que prestó Coninagro para que funcione el Instituto (y que estaban perfectamente habitables), mientras todavía no hay ni plan marco, tampoco harían ganar una competencia de popularidad a los actuales directivos. Para completar el malhumor, el vicepresidente de la Rural (entidad responsable de la actual presidencia del organismo), Hugo Biolcatti, declaró días atrás: «exigirle (al Instituto) resultados parece demasiado apresurado». Lo que «parece» es que no recuerda que hace «apenas» siete años que se está discutiendo su estructura y funcionamiento, y su puesta en marcha se aprobó ya hace casi un año. Seguramente, el estado de ánimo se caldeará un poco más cuando los aportantes, especialmente los productores, deban soportar una nueva campaña de publicidad orientada hacia los consumidores (¿¿para aprovechar las fiestas??), que pagarán ellos, mientras nadie les dice siquiera hacia adónde apunta realmente el Instituto. En este marco, en los próximos días podría haber una supercumbre de los principales responsables, es decir, los titulares de las entidades del sector: Luciano Miguens de la Rural, Benito Legerén de CRA, Eduardo Buzzi de la Federación Agraria y Mario Raitieri de Coninagro, para ver si pueden salir de un berenjenal que ya comienza a tener costo político para algunos de ellos.

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