17 de mayo 2004 - 00:00

Dicen en el campo...

Jorge Amaya
Jorge Amaya
. ... que muchas fueron las novedades en los

últimos días aunque, lamentablemente, muy pocas positivas. A su vez, distintas reuniones, como el multitudinario 150 aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en el Luna Park (al que, sorprendentemente, no asistió ningún funcionario de rango ministerial, ni el presidente de la República, Néstor Kirchner), la presentación de un libro sobre la Cuota Hilton en el Centro de Consignatarios, o el nuevo episodio del «culebrón» agropecuario, concentraron cantidad de gente que multiplicó comentarios e informaciones.

Naturalmente, los impuestos, la alarma creciente por las restricciones energéticas, por los aumentos en combustibles, y la improvisación con que parecen adoptarse muchas decisiones oficiales fueron, casi, los temas comunes en todos los casos. Pero, también hubo excepciones, como las dificultades para competir con los brasileños (los principales productores de soja de la región) al no aplicarse en aquel país las cuestionadas retenciones, además de una presión fiscal muy baja, sin hablar de las facilidades crediticias con que cuentan allí los agropecuarios. Esta razón fue mencionada como una de las determinantes para que varios empresarios locales hayan mudado ya parte de su actividad a Uruguay y hasta a Brasil. También, dicen, para que haya crecido el « tráfico» de granos por la frontera y no en todos los casos, justamente, por los puestos de aduana...
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. ... que cualquier charla sobre

temas sanitarios, indefectiblemente desemboca en el SENASA, organismo que debe controlar, entre otras cosas, la calidad de más de 50% de las exportaciones argentinas y que, a diferencia del INTA, todavía no cuenta con una ley de autarquía (aunque se estaría trabajando para lograrla antes de fin de año). Antes, sin embargo, y en medio de las opiniones más diversas, se abordaría la regionalización o, mejor dicho, la « descentralización» operativa del organismo, que incluiría también el manejo de los fondos -caja propia-en cada una de las zonas. Poco, sin embargo, es lo que se escucha todavía sobre esto, ya que las urgencias del organismo que comanda Jorge Amaya no son pocas. Ahora, por ejemplo, Grecia abriría su mercado para los cítricos argentinos, pero la Unión Europea como conjunto, aumentaría sus exigencias llevándolas a «campos» limpios en lugar de « lotes», como era hasta ahora. De todos modos, las expectativas para los próximos días, son sobre el informe de los inspectores comunitarios sobre la situación del sector vacuno y la reunión de la OIE (Organización Internacional de Epizootias) en París, que debería (¿o no?) cambiar el status sanitario de la Argentina a país «libre (de aftosa) con vacunación»...

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. ... que dada la importancia de todos estos

temas sorprende que la agregaduría agrícola en Bruselas siga vacante, cuando ya hace más de un mes que se le «aceptó» la renuncia a Arturo Ortiz (aunque se sabía de su « desplazamiento» desde bastante antes) y que se desempeñaba allí desde 1997. Si bien el secretario de Agricultura, Miguel Campos, tendría decidido ocupar ese cargo con su actual director interino de Internacionales, Gustavo Idígoras (a pesar de algunos cuestionamientos, justamente de los propios europeos debido a que el joven agente cumplía también funciones en el área internacional cuando se produjo el «ocultamiento» de la aftosa en 2000, y tampoco cuenta con total adhesión en distintas áreas de la Cancillería), la designación formal sigue sin producirse. Pero tampoco se ocupó, y sigue sin saberse el porqué, Brasilia, que dejó vacante el propio Campos hace ya un año y donde sigue a cargo el que era su segundo, Urbani, ante la creciente desesperación del embajador, Juan Pablo Lolhé, dada la cantidad de temas agroindustriales en la agenda bilateral. Donde se habría aclarado -y tranquilizado-el panorama es en Washington, agregaduría a cargo de José Molina quien en algún momento se mencionaba para la nueva sede que se abriría en Beijing, China, aunque ahora allí se designaría a su mano derecha, Andrés Ripari, dejando sin cambios el equipo de la estratégica representación argentina en los Estados Unidos.


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. ... que, sin duda, la «nota» de la semana fue

el nuevo capítulo del culebrón que ya constituye el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que logró sorprender a muchos al nombrar como nuevo gerente al federado Carlos Vuegen, a quien muy pocos recuerdan por su «silencioso», aunque relativamente prolongado, paso por el INTA, organismo del que tras muchas amenazas de alejamiento (prácticamente desde su asunción), finalmente dejó hace apenas unos pocos meses, según se sostenía entonces, para manejar los fondos de la Fundación Fortalecer. El tema es que se barajaban varios nombres (algunos autopro p u e s t o s ) , otros para « distraer», y también algún « tapado», tal el caso del propio Vuegen quien finalmente se impuso. Pero la tarea no será fácil, y no sólo por el deterioro público del organismo que no termina de arrancar (ni siquiera tiene plan de acción) sino porque el nuevo gerente ya asume con la mesa ejecutiva totalmente dividida al punto que su presidente, Arturo Lavallol, debió « estrenar» el doble voto que le admite su cargo, para desempatar las fuerzas enfrentadas entre las 4 entidades de la producción versus las 3 de la industria más la Secretaría de Agricultura que propugnaban por otro candidato, o en todo caso, no adherían a la figura del hombre del titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi. Como si fuera poco, además, se comenta que tampoco las fuerzas de la producción, aunque votaron a favor de la nominación, están demasiado de acuerdo y algunos ya habrían puesto un lapso (bastante perentorio) para ver resultados...

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... que la presentación del libro --estratégico y hasta se podría decir

imprescindiblesobre la Cuota Hilton, en el Centro de Consignatarios, que explica desde su nacimiento hasta las sucesivas modificaciones que fue sufriendo, según el titular de Agricultura de turno, nucleó al grueso de los representantes del sector ganadero. Los temas más escuchados allí pasaron, además de los comunes a todas las reuniones, por los efectos que se comienzan a ver por la prolongada sequía que atravesó buena parte del país, y por el déficit de oferta resultante. También, alarma bastante cuál puede ser la reacción oficial si, ante la falta, el precio de la carne registra una necesaria suba, pero que puede complicar el índice de precios internos. También, algunos de los asistentes pasaron un momento algo tenso cuando un controvertido lobbysta del sector frigorífico, de activa participación en el IPCVA, empalideció cuando uno de los asistentes, ex funcionario, le negó el saludo afirmando un seco: «Lo conozco muy bien...» (tras lo cual, el aludido, se retiró rápidamente hacia otros grupos). Aunque, en realidad, todos lo conocen, pocos pudieron adivinar a qué conflicto se refería, ya que el «hombre de frigoríficos» siempre participa de las negociaciones por la también conflictiva Cuota Hilton. De hecho, se sabe que tuvo incidencia en la última modificación de la distribución lanzada por Agricultura, además de recorrer con bastante frecuencia los pasillos del SENASA, aunque en este caso «por motivos personales», dicen los que saben mucho más que de negocios...



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