22 de junio 2004 - 00:00

Dicen en el campo...

Miguel Campos
Miguel Campos
•... que la cuenta regresiva para las elecciones presidenciales de Uruguay se están viviendo en Buenos Aires casi con la misma intensidad que en el país vecino, en parte por la creciente cantidad de inversiones que los locales tienen en la Banda Oriental, y que excedieron holgadamente las históricas financieras e inmobiliarias en Punta del Este. Es que, inseguridad jurídica mediante, y con retenciones a las exportaciones después, las colocaciones argentinas en forestación y en tierras agrícolas son crecientes y están recalentando el habitualmente tranquilo mercado uruguayo. Por eso, no llamó la atención la convocatoria lograda por el candidato colorado, Guillermo Stirling, que se presentó gracias al CICYP (Consejo Interamericano del Comercio y la Producción), con don Julio Werthein a la cabeza. Tampoco sorprendió que, al igual que su competidor Tabaré Vázquez, que ocupó la misma tribuna del Hotel Alvear semanas atrás, Stirling ocupara buena parte de su presentación en dar señales tranquilizadoras a los inversores en general y a los agropecuarios en particular. Tras destacar el crecimiento de 11% registrado por el agro uruguayo en los últimos 12 meses, el candidato no sólo ratificó que su país «cumplió y cumplirá» con sus compromisos internacionales, sino que anunció que acababan de aprobar «por ley» la prohibición de imponer retenciones a las exportaciones. «La expansión no se logra por decreto. La clave se llama 'inversiones'», dijo Stirling con el consentimiento «nostálgico» de varios de los presentes. Después de todo, «casas más, casas menos, igualito que en Santiago...».

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... que «si hay que salir del negocio de la tierra, ¿qué es preferible, venderle a un médico uruguayo a u$s 500 (la hectárea) o a un productor argentino a u$s 1.500? No se soluciona nada en Uruguay restringiendo la posesión de la tierra. Dado que es un bien que no se puede llevar a otra parte, que sea quien sea el que la hace producir», dijo el candidato y muchos se preguntaron si en el -aparentemente multitudinario-Congreso de la Federación Agraria que se realizará esta semana sobre el mismo tema se concluirá algo parecido. Tal vez -ironizaba alguno-Eduardo Buzzi, titular de la entidad, que propició el proyecto de ley contra la « extranjerización de la tierra» que presentó el ARI de Elisa Carrió, y que está particularmente «viajero» en los últimos meses (por el exterior), haya cambiado un poco desde entonces, después de ver tanto mundo...», señaló el hombre. Pero Buzzi no es el único itinerante del sector. De hecho, el secretario de Agricultura, Miguel Campos, sigue acumulando millaje internacional. En el último mes estuvo en St. Louis (EE.UU.), en el World Agricultural Forum; en Ginebra (Bélgica); en Winnipeg (Canadá), en el Congreso de la OPIC; en Londres ( Inglaterra), en la Conferencia de Cereales 2004, y de ahí partía hacia Shanghai (China) para unirse al viaje presidencial, y siempre acompañado por varios de su equipo, no todos especialistas o expertos (como requerirían las negociaciones técnicas que, por otra parte, son las que puede encarar Agricultura).

Lamentablemente, tanto esfuerzo no parece lograr un resultado acorde. Ni siquiera obtiene
cierta comprensión de parte de sus interlocutores del Hemisferio Norte y así, Campos ya tuvo que escuchar varias veces, ante su «reclamo» de eliminación de los subsidios agrícolas, que «la Argentina primero debe eliminar sus retenciones». El tema es delicado ya que su jefe, el ministro Roberto Lavagna, no se muestra nada proclive siquiera a flexibilizar el tema (a pesar del aumento en la recaudación), por lo que Campos optó por un «saludable» silencio hasta cuando el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo que las retenciones eran « maravillosas».

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•... que aunque todas las reuniones internacionales son interesantes (incluso a las que habitualmente concurren técnicos de tercero o cuarto nivel), casi no hay novedades mayores en todos estos encuentros. Incluso, hasta el anuncio sobre la misión estadounidense y la eventual apertura de ese mercado para las carnes vacunas argentinas en 2005 ya había sido adelantado en Buenos Aires por el ex negociador estadounidense ClaytonYeuter, ¡en marzo del año pasado!, simplemente porque ése es el lapso de los procedimientos estadounidenses, si no aparecen complicaciones sanitarias.


Mucho más cercanos, apenas en la región, otros problemas siguen sin resolución, como la apertura del mercado chileno prometida, la última vez, para marzo-abril últimos, o el levantamiento de la restricción para entrar con cortes de carne vacuna en Uruguay, sin hablar del conflicto sanitario con las provincias del Norte o el reconocimiento del brote aftósico en Brasil. Pero si estos asuntos no merecen ningún comentario o acción oficiales, tampoco parecen ameritarlos la sequía que en algunas regiones ya supera los 11 meses, el conflicto lechero que sigue sin resolverse ni la falta de información de Agricultura sobre existencias de granos, que se discontinuó desde febrero pasado, aparentemente por cambios en el sistema de procesamiento de datos de industrialización y existencias en manos de agentes comerciales. De más está explicar la importancia estratégica de la información oficial en plena comercialización de la cosecha. «Operar sin saber cuánto trigo o maíz hay, o saber sólo cuántas oleaginosas tienen las industrias, pero no el resto de los eslabones, es como caminar a ciegas por el borde de un precipicio», reconoció preocupado un operador.


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... que también preocupa la evolución (o involución) de las negociaciones entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, que, al igual que las de la OMC (Organización Mundial de Comercio) y el ALCA (Asociación de Libre Comerciode las Américas), amenazancon estancarse. Es que la última oferta europea, además de plantear un acuerdo sanitario y fitosanitario absolutamente inviable (ya que pretenden unificar todas las disciplinas y considerar al Mercosur como una región homogénea en esta materia), es más que «magra» en materia de comercio. Tanto en la cantidad de productos que abre como en los tonelajes que ofrece, la propuesta del Viejo Continente parece inaceptable y, para colmo, todo el paquete de la negociación está condicionado a los resultados que se obtengan en la OMC que, como ya se dijo, está estancada. La decepción de los empresarios mercosurianos es mayúscula. Por caso, los de la carne ( vacuna), que ya estaban discutiendo la distribución de, al menos, 100.000 toneladas, no salen de su asombro con la oferta de apenas 50.000. Lo mismo ocurre con otros productos como la leche en polvo (6.500 t), manteca (2.000 t), aves (37.000 t), maíz, sorgo y algunos derivados (400.000
t), trigo (100.000 t) o carne porcina (5.000 t), entre otras. Tampoco queda claro qué pasa con los productos procesados, donde no parece haber criterio homogéneo entre los agrícolas y los no agrícolas. Parece que no va a ser fácil para el negociador Martín Redrado remontar semejante cuesta...

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