Dicen en el campo ...
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Rizobacter evitó el default y logró mejorar su calificación crediticia tras refinanciar u$s42 millones
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Una láctea que llevaba meses paralizada logró destrabar su venta y busca volver a producir
Miguel Campos
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• ... que, en cambio, la buena noticia que casi no capitalizaron los funcionarios, tal vez por la sorpresa, o por las vacaciones, o por estar distraídos en alguna de las tantas internas, fue la de la recuperación del estatus de «país libre con vacunación» para la Argentina, otorgado por la OIE (Organización Internacional de Epizootias), tema al cual el primer día Agricultura sólo le adjudicó un escueto comunicado de prensa, dudosamente escrito, de apenas 15 líneas. La buena nueva para los ganaderos locales quedó relativamente opacada, sin embargo, por el llamativo hecho de que Paraguay logró la misma consideración de parte del organismo internacional que preside el discutido Bernard Vallat, mientras que Brasil, Perú y Colombia deberán esperar la ratificación del dictamen de los científicos hasta mayo, cuando se reúna el pleno de la OIE en París (en el caso de la Argentina y Paraguay fue «automático», porque se trataba de una «restitución» de estatus que, ahora, directamente, la puede decidir el Comité Científico del que participan «pesos pesados» como el inglés Howard Batho, entre otros). Otro vecino, Bolivia, quedó afuera ya que su petición fue rechazada. Todo esto ocurría mientras el secretario Miguel Santiago Campos llegaba de su descanso anual en el Sur, más específicamente en Bahía Manzano, y el SENASA que dirige Jorge Amaya comenzaba, finalmente, con la aplicación de la vacuna antiaftosa, con el virus C que, al menos, protege la hacienda cercana a la frontera norte del país contra un eventual ingreso del agente aftósico que ya apareció en alguno de los países limítrofes.
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• ... que la actual coyuntura de precios está forzando a muchos productores a hacer un replanteo del negocio agropecuario. En el caso del sector agrícola, por ejemplo, porque no se cree que los importantes avances en materia de rendimientos, posibilitados por la labranza cero y las mejoras genéticas en semillas (causantes de las últimas cosechas récord, aunque los funcionarios no lo atribuyan a esto) alcancen ya para la próxima campaña. Además, buena parte de los productores ya se «comió» lo que habían acumulado en los 2 años pasados y que les había servido, hasta ahora, para financiarse la producción. Además, está la incidencia de los mayores costos de producción, por aumento en el precio de insumos y por la necesidad de adoptar más productos (como en el caso de la roya que, en Estados Unidos, está determinando la sustitución del ahora encarecido cultivo de la oleaginosa nuevamente por el algodón), y el ahora excluyente peso que pasa a tener el tema impositivo, que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, no parece tener intenciones de modificar y sobre el que se duda que la Secretaría de Agricultura tenga algún ascendente para impulsar cambios de alguna significación.
Tampoco, en el área oficial, se terminó el estudio que se había encarado sobre el tema y de ahí que el «resurgido» titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, parece haber aprovechado el vacío y «tomado la posta», aunque, seguramente, los resultados del impacto impositivo que obtendrán los federados no serán los mismos que los del funcionario Campos, si es que finalmente éste termina el estudio.
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