7 de agosto 2006 - 00:00

Dicen en el campo...

Julio De Vido
Julio De Vido
  • ... que, aunque por estos días se vivió cierta aparente «distensión», tras la protesta del campo, las aguas no están para nada quietas. Y si bien no se ven movimientos de superficie, informalmente se comenzaron a registrar llamados cruzados entre algunos funcionarios de segunda y de tercera línea, con dirigentes. Es que el reloj corre y ambas partes saben que no hay tiempo. Del lado de la dirigencia, porque el malestar en las provincias sigue intacto, al punto de que las protestas de tamberos, endeudados (¿o esto será para distraer?), etc., siguen a la orden del día. Saben también que si no hay anuncios en poco tiempo, no podrán parar un nuevo reclamo a nivel nacional. Además, la dirigencia sindical, como la de los obreros de la carne que comanda Etchehum, ya comenzó a actuar y eso los puede desplazar del primer plano de las negociaciones. Otro dato para nada menor es que, tras Palermo, se dispara todo el calendario de las principales rurales del interior, donde, seguramente, las tribunas serán bastante encendidas, recalentando más el ambiente. Del lado del gobierno, la situación, por las mismas razones, es similar, con el agravante de que los errores en la adopción de medidas (y la forma en que lo hicieron), especialmente en el último año, no sólo agravaron la situación productiva y el «humor» del campo, sino que agotaron instancias de negociación y a hombres (y mujeres) del gobierno, a tal punto que hoy no se sabe quién es el interlocutor válido y quedan muy pocas opciones, superada ya la instancia de la SAGPyA, prácticamente también la de la ministra Felisa Miceli, y hasta la del supernegociador, Guillermo Moreno. Algunos sostienen que, excepto el presidente Kirchner, sólo el Ministro Julio De Vido no fue todavía «erosionado», y mantiene algún nivel de credibilidad para encarar las cada vez más difíciles negociaciones que se vienen.

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  • ... «¿para que queremos hacer la reconversión? Eso serviría si dejaran que la actividad fuera rentable, pero si me dan 4 millones de « ayuda» y me sacan 120 millones por retenciones, ¿para qué quiero reconvertir y mejorar la producción?», se preguntaba un fruticultor enojado, no solamente por el exiguo monto del aporte, sino por la demora de casi seis meses en llegar el dinero. La misma «sensación» se vive en otras áreas: «Hay que achicar la ganadería sólo para el mercado interno. ¿De qué sirve producir más si no se va a exportar? Con lo que ya hay sobra para nuestros consumidoresy no es lógico, entonces,distraer hectáreas para carne. La agricultura es más segura. Ahí sólo hay que negociar con Tata Dios por el clima...», reconocía, a su vez, un productor mixto con campos ganaderos en el Norte. Tanto en lechería (dicho sea de paso, ¿y dónde está el fondo que se iba a armar con el incremento de las retenciones?) como en otros rubros, la «térmica» es similar y por eso, las dificultades que plantea cualquier negociación hoy. El productor es totalmente escéptico respecto de una mejora real en las condiciones económicas de la producción, y nadie cree que, efectivamente, el gobierno esté dispuesto a liberar el índice de precios al consumo para permitir una imprescindible mejora en los índices de producción, aunque no hacerlo se volverá irremediablemente en su contra, y ya gastaron los «créditos» de a quiénes echarles la culpa.

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  • ... que cuanto mayores son los controles, también mayores parecen ser las transgresiones, algo que el recaudador bonaerense, Santiago Montoya, parece haber descubierto antes que los funcionarios nacionales y de ahí su embate contra el comercio de medias reses y carne, rubro en el que se verifican no pocas irregularidades impositivas en territorio bonaerense. Ahora, sin embargo, también en la órbita nacional comenzaron a prestarle atención, especialmente después de comprobar que, aunque la hacienda bajara de precio en el mercado, los consumidores no recibirían ese beneficio (lo que, además, dejó claro que los productores ganaderos no son los «formadores de precios» como quiso atribuirles el gobierno). El hecho es que, además de la evidente ampliación de márgenes en la cadena comercial, habría también porcentajes altos de evasión que son difíciles, aunque no imposibles, de controlar, en un sector terriblemente atomizado como el de las carnicerías, matarifes, frigoríficos consumeros y mayoristas de carne. Pero el asunto parece que no es excluyente de las carnes rojas, ya que los productores avícolas integrados denuncian que cada día es más difícil trabajar en blanco, especialmente para el consumo interno, donde estos criaderos están recibiendo entre $ 0,50 y $ 0,60 por pollo de 2-3 kilos. La cifra mejora algo cuando entregan para exportación, que, además, exige animales bastante más livianos...

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  • ... que nuevamente parecehaber mar de fondo alrededor de la fundación correntina contra la aftosa -FUCOSA-, de lamentable larga trayectoria. Ahora, una de las principales sociedades rurales de la provincia, la de Mercedes, amenaza con retirarse del órgano sanitario por falta de «transparencia» en la toma de decisiones. El tema no es menor si se considera que justamente en Corrientes se produjo el último, confuso, brote de aftosa en febrero pasado, que aún no fue aclarado por las autoridades. Pero ése fue el último eslabón de una serie de escándalos y alternativas que pasaron desde las denuncias de demoras no justificadas para autorizar a otro centro sanitario y así evitar el monopolio provincial de la vacuna en una única fundación, hasta inexplicables situaciones del anterior presidente, Juan Giroy, que hasta rozaron al por entonces gobernador, Ricardo Colombi, primo del actual, Arturo. La «novedad» ya puso en alerta a alguna de las provincias vecinas...
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