4 de septiembre 2006 - 00:00

Dicen en el campo...

Eduardo Buzzi
Eduardo Buzzi
  • ... que, como si fueran pocos los problemas, la fortísima bajante de los ríos, especialmente del Paraná, que se encuentra a menos de un metro por sobre su mínimo de 1,04 metro en 1944, está trayendo problemas adicionales que aún no se sabe en qué pueden derivar, dado que no se prevé una recuperación de la cota en el cortomediano plazo. A los lógicos inconvenientes de navegación en el principal corredor agrícola, la Hidrovía, que ya está presentando problemas a los buques graneleros de gran calado (de hecho, algunos todavía pueden entrar, pero no pueden movilizarse con carga), se le suman otros como problemas: los de riego, caudal y, especialmente, la baja generalizada de napas que se registra en toda la zona de influencia del Paraná, agudizando fuertemente la crisis de una sequía sin igual en décadas (algunos dicen que es la peor en 100 años). Así, la amplísima zona afectada que, aunque las autoridades lo nieguen, ya vuelve a tener problemas de abastecimiento de combustible en varias localidades, enfrenta los mayores costos de tratar de salvar algo de su producción, algo que sin agua ( natural o de riego) y sin gasoil es directamente imposible. Hasta ahora, las principales mermas que se registran son en trigo (que no alcanzaría tan siquiera los volúmenes de la campaña pasada), frutas por la menor floración, producción de miel (por la misma causa), arroz (ya se espera una reducción de 20%) y pasturas de todos los tipos.

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  • ... que las lluvias del fin de semana, aunque despertaronciertas expectativas, en la mayoría de las zonas apenas alcanzaron para «refrescar» el ambiente. Ni aun en La Pampa, donde fueron « medibles» en algunas localidades, sirvieron para salir de la terrible seca que atraviesa esa provincia. Algo similar ocurre en Formosa, Chaco, Santiago del Estero, centro y norte de Santa Fe, Corrientes, norte de Entre Ríos, y la mayor parte de Córdoba. Tanto es así, que en los cultivos anuales, a lo ya perdido en trigo (por lo no implantado, y por las mermas a causa de heladas, variaciones extremas de temperatura para la época, y seca), se le debe sumar ahora el girasol que prácticamente no se pudo implantar en el Norte, a pesar de las expectativas de siembra, y se comienza a temer por el maíz, aunque todavía hay un par de semanas para decir la última palabra en este cultivo. El drama de muchas zonas es que, en estas condiciones, los incendios están a la orden del día.

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  • ... que varias fueron las frases sorprendentes que se escucharon en los últimos días. Por ejemplo, ¿quién dijo?: «Las organizaciones son confiables si sus dirigentes no están sospechados de intereses políticos»... Nada menos que el titular de la vapuleada Federación Agraria, Eduardo Buzzi. Por su parte, el ex ministro de Economía, devenido ahora en candidato opositor, Roberto Lavagna, compartió varios encuentroscon empresarios, incluido un almuerzo en el CICYP (Consejo Interamericano del Comercio y la Producción) que preside Don Julio Werthein. Tanto allí, como en otros cónclaves, Lavagna afirmó que «lo que funciona en el mundo es el capitalismo competitivo, con credibilidad y respeto a las instituciones y contratos». También habló de «los errores intervencionistas», y no se olvidó de mencionar «la destrucción de la clase media» en los últimos años, aunque siguió calificando de «éxito» la renegociación de la deuda que provocó una quita de 70% en los ahorros, tanto de locales como de extranjeros. También defendió enfáticamente la eliminación de medidas como los DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia), los superpoderes, y las modificaciones en el Consejo de la Magistratura. Con tanta repentina «transformación» del ex funcionario kirchnerista, lástima que no se haya acordado de la eliminación de las retenciones, del impuesto al cheque, de los precios máximos (o «de referencia», como gustan llamarlos ahora), o de su oposición a la indexación del Impuesto a las Ganancias...

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  • ... que el gobierno sigue generando malestar entre los productores y creando más distorsiones en el mercado. Es que las últimas medidas, tanto el recorte a las retenciones para los lácteos como la suba del precio de referencia en el trigo, además de intervencionistas, generaron nuevos desfases que benefician a unos y perjudican a otros. En el primer caso, y a pesar de que la ministra Felisa Miceli consideró que «la baja de las retenciones se traducirá en una mejora de precios a los tamberos», los industriales lecheros descartaron esa posibilidad, y sólo consideraron que «tal vez» no bajarán los precios el próximo mes. De subas, ni mención... En cuanto al trigo, la medida provocó ya una disminución de las cotizaciones a los productores, mientras la exportación sigue anotando embarques para la próxima campaña, los que ya superan los 5 millones de toneladas. Esto, sumado a lo que ocurre con la hacienda, que sigue ubicándose cerca de 10% por debajo del valor de «referencia» oficial ( aunque en varios lugares del interior se están pagando precios sensiblemente mayores), vuelve a ampliar la brecha entre producción e industria, situación que, además de inconducente, muchos estimaban ya superada...
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