17 de marzo 2008 - 00:00

Dicen en el campo...

Mercedes Marcó del Pont
Mercedes Marcó del Pont
... que como «grueso error de apreciación política» fue catalogada por algunos sectores del gobierno la medida del ministro Martín Lousteau de volver a tocar los derechos de exportación. Las críticas se refirieron tanto a la decisión en sí, como al momento y a la forma que eligió el funcionario. El hecho es que la inmediata, y generalizada, reacción de los productores, desde el interior hacia las grandes ciudades, tomó por sorpresa a más de un miembro del gabinete, y el pase de facturas no se hizo esperar. Pero aun así, el hecho de que su decisión haya provocado el primer paro general del campo a la presidente Cristina de Kirchner es casi imposible de minimizar y, obviamente, tampoco es ésta la intención de quienes pretenden el recambio del joven economista que no parece encontrar ni el equilibrio, ni el respaldo político que estaría necesitando. Volvieron rumores o mejor dicho deseos durante el fin de semana de que la flamante titular del Banco Nación, la revaluada economista Mercedes Marcó del Pont, había suspendido su desembarco en la entidad financiera, a la espera de nuevas órdenes para que cruce la Plaza de Mayo rumbo a su nuevo destino en Economía. Para colmo, mencionan que, además, ella se lleva bien con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien, sorprendentemente, en este caso estuvo hasta ahora más que silencioso. Naturalmente, los comentarios no se circunscriben sólo a Lousteau, están también quienes apuntan a los que idearon tal medida (especialmente el secretario de Política Económica, Gastón Rossi), o a los que debieron al menos advertir sobre la magnitud de la gaffe, como la Secretaría de Agriculturao la gente del Ministeriodel Interior.

* * *

... que aunque «no los une el amor, sino el espanto», como diría Jorge Luis Borges, el cada vez más numeroso frente de entidades del sector adherentes a la protesta, de todos los rubros, no sólo constituye una amenaza para el gobierno nacional, sino que también jaqueó a los provinciales. Y si para el socialista Hermes Binner (Santa Fe) o el justicialista cordobés Juan Schiaretti el tema es complejo (¿Acompañan a los sectores productivos de sus provincias enfrentando al gobierno nacional, o viceversa?), mucho peor es la situación para los ultra K, como los gobernadores del NOA, el novel salteño Juan Manuel Urtubey, o el más baqueteado y poco apreciado por los productores tucumanos José Alperovich, lo concreto es que el nerviosismo se extendió como un reguero de pólvora, impulsado por los productores que reaccionaron inmediatamentede conocerse la medida,y llegando a sorprender,incluso, a sus propios dirigentes que debieron acomodarse más que rápidamente a las presiones que les impuso el interior. «Con la misa en Luján ya no alcanza», ironizó un viejo referente bonaerense, aludiendo a la reciente reunión de productores en esa localidad, mientras otros sostenían: «El campo no paró.¡Lo pararon!».

* * *

... que, hasta ahora, todos los intentos oficiales para quebrar la medida de fuerza fueron infructuosos. Y no es para menos, desde 1993 -15 años-, no había una decisión conjunta sobre una medida de protesta de todas las entidades del campo. Para colmo, en este caso, con el respaldo de productores de leche, de carne, obreros frigoríficos, contratistas, cámaras de insumos, aceiteros y, como si fuera poco, las seis Bolsas de Cereales que actúan en el país. Realmente, todos los frustrados intentos para reunir semejante cantidad de organizaciones (el Foro de la Cadena Agroindustrial, por ejemplo) fueron ampliamente superados por una sola acción de un pequeño grupo de funcionarios. El caso es que los intentos de comunicación por ahora no dieron resultado, ni siquiera cuando el que levantó el teléfono fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y obviamente menos todavía cuando el que lo intentaba era el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza. De hecho, la gente del sector ya no quiere hablar con nadie de Economía a los que le endilgan « desconocimiento» e indiferencia. Es comprensible, ya que el propio Lousteau, flanqueado por De Urquiza, insólitamente presentó las medidas no sólo sonriente, sino como favorecedoras de la « previsibilidad para el sector», « incentivadora de la producción de maíz y trigo» y « estimulando la generación de valor agregado», entre otras cosas, lo que asombró no sólo a los productores agropecuarios, sino también a los economistas privados. Lo cierto es que la mayoría de los técnicos coincide en que la nueva banda creciente de retenciones constituye un sistema «perverso» que «mata a los mercados a Término»; fija techos definitivos de precios para los granos (ya que, de aumentar las cotizaciones internacionales se disparan mayores retenciones, por lo que los niveles pasan a ser topes fijos); recorta dramáticamente la rentabilidad de los cultivos que aún la tenían y, especialmente, torna más inseguro aún el esquema de inversiones productivas dada la creciente inestabilidad de las reglas económicas, al menos para este sector.

* * *

... que ante este escenario queda claro el porqué de la inmediata y generalizada reacción sectorial. Es que de no corregirse la medida, se estima que, tal vez, no caería tanto el área de siembra, pero si la tecnología a utilizarse, con lo que se recortan los ingresos de los proveedores de insumos. Naturalmente, los rendimientos no serán los mismos, lo que preocupa a los que demandan la materia prima grano (molinos, aceiteros, etc.). Al perder atractivo el mercado, caen las operaciones de corredores, contratos, etc. y, por ende, sus ingresos. Pero también baja el transporte, los servicios y, en definitiva, se agudiza el achicamiento de la producción global que, en algunos casos como el trigo, ya es crítica.

Dejá tu comentario

Te puede interesar