... que, a pesar de la distensión lograda por la celeridad con que el gobierno otorgó la audiencia a las entidades del campo (menos de un día desde la solicitud) y, más sorprendente aún, la duración de casi tres horas que la propia Cristina Elizabet Fernández de Kirchner le asignó al encuentro, el viernes, con los titulares de las cuatro entidades nacionales del sector, igual lejos se está aún de la calma, y en el interior del país se mantiene una tensa vigilia. Es que a pesar de las señales políticas, reina todavía un gran escepticismo sobre la efectividad de los encuentros que a partir de hoy comandará, por el Ejecutivo, el vapuleado jefe de Gabinete, Alberto Fernández. A su vez, a nadie escapa que, independientemente del campo, ahora el conflicto incluye a varios mandatarios provinciales (en realidad, a los recursos económicos de los Estados provinciales) y, como si fuera poco, las recientes declaraciones del ministro de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni sobre la eventual « judicialización» del tema de las retenciones, que, adelantó, «hasta ahora fue mal planteado, pero se puede hacer bien», amenazan con complicar más todavía el escenario.
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... que tanto el conflicto en sí mismo como la mediatización que sufrió (que, a pesar de los intentos no pudo ser quebrada ni por la violencia escolar, ni por los ataques a la libertad de prensa, ni siquiera por la llama olímpica), dejaron al descubierto bajezas y debilidades de funcionarios y dirigentes. Por ejemplo, el titular de la Comisión de Agricultura del Congreso, el cordobés (PJ K) Alberto Cantero Gutiérrez, no pudo ocultar ante las cámaras su absoluto desconocimiento sobre el funcionamiento del sistema de retenciones móviles, nada menos que el tema que disparó el conflicto con el gobierno. Igual, en su extremado oficialismo, insistió con avanzar con su propio proyecto de ley para reeditar en el país una especie de IAPI (Instituto Argentino de Promoción de Intercambio), organismo de intervención sobre todo el comercio agropecuario, del mismo tenor del que ya hizo con la ahora titular del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont (cuando aún era diputada), para incidir directamente sobre la Cuota Hilton de exportación de cortes vacunos seleccionados. Según él, la idea es evitar la alteración de los mercados. Parece que tampoco se enteró de que tales irregularidades se generaron, justamente, por el accionar del Ejecutivo en los últimos años. Tampoco pasó inadvertida, y causó mucho malestar, la reiterada zancadilla que el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, les hizo a sus pares, durante el encuentro con la Presidente, y luego en la conferencia de prensa. Fue cuando, sin previo acuerdo (que, obviamente, no iba a conseguir) lanzó sobre la mesa la propuesta de una nueva ley de arrendamiento y de reinstalar una Junta Nacional de Granos o similar. Tan burda fue la jugada que la propia Presidente le preguntó: «¿Pero todos están de acuerdo en eso?». Tanto Mario Llambías (CRA) como Fernando Gioino (Coninagro) y Luciano Miguens (SRA) se sumieron en un incómodo silencio, igual que cuando el tema se repitió en la conferencia de prensa. Seguramente, alguna factura se va a pasar por la picardía.
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... que la inquietud que genera la situación y los escraches y piquetes que comenzaron a sufrir algunos mediáticos productores agropecuarios y legisladores (se habla, por ejemplo, del senador cordobés Roberto Urquía y del diputado santafesino Agustín Rossi, entre otros varios) determinaron el prudente « levantamiento» de ciertos programas, como la Jornada Anual de los Aceiteros ( CIARA) o el ya tradicional Primer Remate de Soja en la Bolsa de Rosario, porque se podían prestar a situaciones incómodas o demasiado politizadas. Nadie quiere, por caso, recibir la visita del al menos escandaloso piquetero Luis D'Elía, aunque hay que reconocer, además, que en estas reuniones pocos pueden ser los que se animen a decir lo que realmente piensan o cuáles son las perspectivas reales hoy para la actividad. Seguramente, por cierto respetable temor a eso de que «siempre se mata al cartero» y también seguramente por esta razón, la cadena de la carne, completa, tuvo un silencioso encuentro en un hotel céntrico en el que las conclusiones no fueron demasiado alentadoras, aunque hubo unanimidad en la «necesidad» de aumentar la producción. Entre los datos más alarmantes figuraron la caída de más de un millón de cabezas que registró últimamente el stock vacuno y el mantenimiento en niveles exageradamente altos de la faena de hembras (claro indicador de la liquidación ganadera). Igual, se recordó que la trascendente Ley Federal de Carnes, vigente pero que no se cumple, ya tiene 40 años.
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... que en una reunión mucho más pública y también multitudinaria, como la de los 90 años de Julio Werthein -ex presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires-, que se festejó antes de saberse sobre la audiencia que la Presidente daría a las entidades del campo, los comentarios sectoriales mostraban el descreimiento sobre una solución estructural para el conflicto. Los comentarios eran más variados, aunque en la mayoría de los casos versaban sobre la más que factible caída de la producción, especialmente de leche, carne y trigo (se estima que el cereal caerá, al menos, 15% para la campaña 08/09 que se está iniciando). Entre los invitados causó alguna sorpresa el comentario sobre la carta de respaldo que están firmando concejales e intendentes de varias localidades de muy diferentes provincias. Esto, además de que toma estado público (quiénes firman y quiénes no lo hacen), ayuda a algunos gobernadores, como el socialista Hermes Binner (Santa Fe), y complica a los ultraoficialistas como Jorge Capitanich (Chaco) o Sergio Urribarri (Entre Ríos). Justamente este último, en un intento por neutralizar la presión de su propia provincia, se hizo firmar, a su vez, una carta de respaldo de los intendentes justicialistas de Entre Ríos, que dicen ratificar su apoyo al gobernador. Seguramente, en la reunión que se llevará a cabo esta semana, y de la que participará el líder federado Alfredo de Angeli, se verá si con esa carta le alcanza.
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