11 de abril 2003 - 00:00

Disparidad de los rindes en el Sudeste

Disparidad de los rindes en el Sudeste






































El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona sudeste de Buenos sobre la base de los precios estimados a cosecha 2003 para granos gruesos y a enero/'04 para trigo. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio, bajo la forma de porcentaje o arrendamiento en campos de terceros.

Se encuentra cerca de su finalización la cosecha de girasol, con rindes sumamente dispares, entre 6 y 25 qq/ha. La causa está, por una parte, en la escasez de lluvias y su disparidad, ocurrida en el momento de floración y llenado de grano, en los meses de enero y febrero; también en un severo ataque de la enfermedad "downy mildiu", o enanismo, ocurrida en el momento de la emergencia del cultivo, en el cual el exceso de lluvias y las temperaturas determinaron condiciones ideales para el ataque de esta enfermedad, que llegó en algunos casos a afectar a 60% del stand de plantas en cada lote.

La situación de sequía también afectó en forma severa al cultivo de maíz, puesto que se registró en la etapa de floración, que es el momento de mayor sensibilidad del cultivo a la falta de agua. Algunos lotes ya han sido destinados a la alimentación de la hacienda. Se espera una gran disparidad en rindes y un promedio sumamente bajo.

En cuanto a la soja, este cultivo cuenta con algunos mecanismos para defenderse de factores como el stress hídrico y puede compensar en algún grado la pérdida en el número de granos por stress mediante un mayor peso de los restantes si mejoran las condiciones en la etapa de llenado de granos.

Se observa una gran actividad de la demanda en el arrendamiento de campos para siembra de trigo, con ofertas que llegan a 12 o 13 quintales de trigo por hectárea con pago por adelantado. Estos valores no se condicen con el futuro enero/'04, que está cerca de u$s 9/t por debajo del disponible. Queda abierta también la posibilidad de aumento en costos de labores, cosecha y comercialización tomados en dólares, tanto por la baja de la cotización de la moneda como por futuros ajustes de rubros de costos que están en pesos y que determinarían un aumento en los costos de producción.

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